Un recuerdo desde dos perspectivas

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CÉSAR TOIMIL

Crónica | Día da Clase Obreira Galega El homenaje de ayer a los manifestantes muertos en 1972 constató las diferencias que separan a la CIG de UGT y CC.OO.; cada cual se movilizó por su cuenta

10 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La discrepancias entre las fuerzas sindicales marcaron ayer la celebración del Día da Clase Obreira Galega, la jornada con la que las fuerzas sociales conmemoran el aniversario del asesinato de dos manifestantes de Bazán a manos de las fuerzas del orden en una manifestación. Aquellos hechos ocurrieron el 10 de marzo de 1972, durante una movilización por la situación del sector naval. Ayer, el mismo día del 2005, la situación del naval no fue el factor de cohesión sindical, sino el de separación: después de que el año pasado las centrales celebrasen esta misma fecha de forma unitaria reivindicando un futuro esperanzado para la construcción de buques en la comarca, esta vez volvió la división por causa del acuerdo firmado para la reconversión. Así, la manifestación convocada por UGT y CC.?OO. no contó con presencia de la CIG, que considera el acuerdo con el Gobierno una «traición», ni tampoco de la USTG. En esta movilización, el manifiesto de la UGT reiteraba su convicción de haber actuado bien en el conflicto por el naval: «O 10 de marzo do ano pasado, estabamos nesta praza, máis que demandando, augurando que a mentira, a prepotencia, o despotismo, a hipocresía fosen desterrados do Goberno do Estado e, de feito, co apoio de millóns de traballadores, conseguiuse», dijo en su intervención el secretario comarcal del sindicato, Juan Luis Dopico. Incluso envió un mensaje a los nacionalistas: «Esas malas mañas aínda podemos velas en concellos como As Pontes, onde o alcalde ten por maneiras o perseguir, acosar e coaccionar a tódolos traballadores desa casa». Poco después se celebró el acto convocado por la CIG, en el que se puso de manifiesto la distancia que separa a este sindicato de las dos centrales estatales. A juicio de la central nacionalista, tal y como manifestó en un comunicado de apoyo el BNG, los trabajadores gallegos viven un «progresivo retroceso dos dereitos laborais». La CIG tampoco estuvo en el acto que por la mañana se celebró en el Ayuntamiento, en el que el segundo teniente de alcalde, José Manuel Vilariño, leyó un texto institucional en nombre de la corporación, en el que demandó de las Administraciones «un trato preferente para Ferrol» que «nos permita hacer frente a esta nueva reconversión». También reconoció que «Ferrol necesita un empuje decidido para la creación de empleo estable». Sí estuvo en este acto la USTG, que en un comunicado lamentó la división sindical y la atribuyó a la situación política «pola perspectiva das vindeiras eleccións autonómicas».