¿Qué hacemos con los niños?

Beatriz García Couce
B. Couce FERROL

FERROL

JOSÉ PARDO

Reportaje | La falta de actividades para los más pequeños Los padres se quejan de que en los días de lluvia no hay lugares para pasar el tiempo de ocio con sus hijos y reclaman parques cubiertos y con juegos para todas las edades

29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?manece el sábado y los padres miran al cielo. Hay que hacer planes para que el fin de semana sea lo más atractivo para el tiempo de ocio de la familia, aunque los reyes indiscutibles van a ser los más pequeños de la casa. Si las condiciones meteorológicas son adversas, el cerco se estrecha. En el ámbito público, Ferrol apenas si ofrece posibilidades de esparcimiento para los niños, a excepción de los parques infantiles. «Es que no hay nada que hacer», «no hay alternativas a esto», «como llueva sólo te queda pagar para llevarlos a un local de juegos», son las quejas unánimes de los padres. La mayoría de los progenitores coinciden en que, en la ciudad, la oferta de ocio está completamente polarizada. Por un lado está la iniciativa privada, formada por locales especializados en la celebración de cumpleaños y con atracciones hinchables, que en los últimos años han proliferado por toda la comarca. Una hora de juegos en este tipo de centros ronda los tres euros. En el otro extremo se encuentra la oferta pública, que prácticamente se reduce a las plazas al aire libre. «Pero claro, con 200 días de lluvia al año en Ferrol, es una pena que no haya alternativa a los parques», lamenta Raquel, madre de tres niños de cuatro años, quien además reclama que se pongan algunas medidas para evitar que los coches circulen a gran velocidad alrededor de las plazas. El estado de los recintos al aire libre también suscita muchas quejas. «Deberían arreglarlos, cerrarlos para que no puedan entrar los perros, que tengan cubos de arena para que puedan jugar los niños y con columpios para todas las edades», reclama Birgit, madre de dos niñas, de 3 años y de un año y medio. Además, formula una propuesta: «Tendrían que convertir las instalaciones militares en desuso en zonas deportivas y de juegos para los niños, que sean libres de pago». Asimismo, Birgit propone construir un pequeño estanque con poco calado en A Malata en donde los niños pudiesen jugar con sus barcos dirigibles. Feli, madre de dos hijos de 10 y 8 años, advierte de que, en muchos, parques, los niños de más edad lo tienen más difícil para divertirse. Como ejemplo, expone que en la plaza de O Inferniño «no les dejan ni jugar al fútbol porque si se ponen en una zona les riñen porque molestan a los más pequeños y, en otra, les protesta la gente mayor». Loli y Berta, madres de dos niños -comparten nombre, Antón, y también edad, ocho años- aseguran que una zona idónea para que los pequeños vayan en bicicleta es el nuevo parque del Pilar. Carece de columpios, pero es un lugar amplio y lleno de árboles.«Lo peor es que está lleno de cacas de perro», ya que es una zona usada habitualmente para el paseo de los canes. Parque cubierto La mayoría de los padres reclaman un parque cubierto, que pueda utilizarse todo el año, o por lo menos durante los meses de lluvia y frío, y reclaman al Gobierno local actividades para los más pequeños. La práctica de deportes durante los fines de semana tampoco es tarea fácil. Muchas instalaciones deportivas están cerradas y las que abren están ocupadas por los clubes. Lepoldo tiene dos hijos, de 10 meses y 9 años. Reconoce que es su mujer la que acude al parque o la plaza habitualmente con los pequeños, por lo que tampoco tiene muy presente la falta de lugares de esparcimiento cubiertos para los niños. «Yo, al mayor me lo llevo a la piscina o a jugar al voleibol, pero por semana», asegura. Tampoco está la cosa fácil si se busca una oferta diferente. Por ejemplo, Aquaciencia abre sus puertas todos los días, pero otros museos, como el de Historia Natural, cierra los fines de semana. Mientras las condiciones meteorológicas y la oferta pública para el ocio de los más pequeños no mejora, los padres pueden seguir el consejo de Brigit. «Yo, aunque haga mal tiempo, a mis hijas les pongo botas de agua y chubasqueros y las llevo igual al parque».