La pérdida de población rebaja a Ferrol al mismo nivel que en 1950

Andrés Vellón Graña
A. Vellón FERROL

FERROL

CÉSAR TOIMIL

La caída demográfica de la ciudad se traduce en 14.000 vecinos menos que hace dos décadas El municipio ha pasado de liderar la Galicia urbana a ocupar su furgón de cola

21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?Pérdida poblacional pura y dura o trasvase a municipios próximos? Teorías aparte, la historia reciente de Ferrol en términos demográficos se escribe con renglones que caen en picado. Tanto que el número de vecinos que hoy residen en el municipio, 77.859 según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), apenas supera los 77.030 que hacían lo propio en 1950. O sea, hace más de medio siglo. Sucede, sin embargo, que en esa época la naval era la tercera ciudad de Galicia. Y ahora es la séptima, ya rebasada por Pontevedra. La evidente regresión se hace todavía más patente si se compara con 1981, cuando la urbe registraba 91.764 pobladores. A partir de ahí todo fue cuesta abajo. En 1990, ya tras la primera reconversión industrial, se descendía hasta los 86.272 habitantes. 81.255 en el 2000 y, ahora, menos de 78.000. O lo que viene siendo lo mismo, en dos décadas Ferrol se ha dejado por el camino casi 14.000 habitantes, una cifra similar al padrón completo de Fene. Economía Las causas de la situación hay que buscarlas en la coyuntura económica. Y esta es rotunda. El imparable descenso comenzó parejo a la primera gran sacudida que sufrieron los astilleros a inicios de la década de los 80. Y a partir de ahí, suma y sigue. Tampoco es ajeno al problema el traslado de la Comandancia de la Flota a Rota. El peso porcentual de los militares en la urbe ha ido, desde entonces, cayendo sin prisa pero sin pausa. Para muestra, un botón: el hervidero de actividad que era el viejo acuartelamiento Sánchez Aguilera se ha transformado ahora en un gran desierto de almas. Sólo la cesión al Concello de las instalaciones por parte del Ministerio de Defensa pueden hacer pensar en que el bullicio regrese en algún momento a la zona. ¿Qué supone perder población a estos niveles? Perder riqueza. Y sólo la bonanza económica puede volver a inyectar ciudadanos a las arterias de la ciudad. Una pescadilla que se muerde la cola. Tomando como referencia la situación de estancamiento de los grandes proyectos infraestructurales y el hecho de que todavía no haya ni un solo metro cuadrado de suelo industrial en el municipio, el repunte, aunque factible, no se vislumbra a corto plazo. Las inmobiliarias, sin embargo, parecen confiar en que la recesión concluya y se le pueda dar la vuelta a las estadísticas. Así lo atestiguan promociones como las que se están ejecutando en Canido o la que se hará en Santa Mariña. Sólo en O Bertón, y de la mano del IGVS, se construirán entre 1.000 y 1.300 viviendas de protección oficial. Ahora se trata de llenarlas.