Obituario | Juan Romero Manso
30 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El que con el transcurso del tiempo llegaría a ser almirante Juan Romero Manso nació en Ferrol el 28 de diciembre de 1906 en el seno de una familia de comerciantes ya que sus padres eran los propietarios del Bazar del Teatro. A causa de un olvido de su padre y para evitar una sanción por el retraso, fue inscrito en el Registro Civil como nacido el 5 de enero de 1907 que fue, a partir de entonces, su fecha oficial de nacimiento. Quiso ser marino y estudió en la academia de preparación de D. Arsenio Díaz del Río, en Ferrol. El 9 de septiembre de 1921, cuando estaba jugando a la pelota en el atrio de San Julián, vinieron a felicitarlo porque había aprobado los exámenes de ingreso en la Escuela Naval de San Fernando, donde efectuó su presentación el 9 de enero de 1922. El escalafón Desde el momento de su ingreso, con esfuerzo y dedicación, fue subiendo peldaño a peldaño en su profesión hasta llegar a lo más alto del escalafón, a almirante, empleo que consiguió con antigüedad de 6 de junio de 1970. Destinado como capitán general de la Zona Marítima del Cantábrico, permaneció en activo hasta el 5 de enero de 1973 en que pasó a la situación de reserva (B) por cumplir la edad reglamentaria, de acuerdo con la legislación vigente. El 6 de febrero de 1975 fue nombrado consejero del Consejo Supremo de Justicia Militar, último destino de su carrera y cargo en el que se encontraba cuando fue secuestrado su presidente, el teniente general Villaescusa, ocupando su puesto durante su ausencia. En enero de 1977 pasó a la segunda reserva, con 70 años. Sirvió por lo tanto a España, como a él le gustaba decir, durante 56 años en la Armada. En ese tiempo vio transcurrir de cerca la historia de España, unas veces de espectador activo y otras de protagonista: campañas de África, Guerra Civil, evacuación de Guinea Española en 1969 al mando de los buques de la Flota, con su insignia izada en el crucero Canarias , operación en que fueron evacuadas unas 5.000 personas, y los sucesos de Ferrol de marzo de 1972, en los que demostró su carácter abierto y dialogante, aunque no exento de autoridad y rectitud. Un hombre sencillo Se dedicó a la Armada en cuerpo y alma, caracterizándose por su lealtad, compañerismo y sencillez. Siempre predicó con el ejemplo y se le veía feliz por ello. Aficionado a los deportes, fue un buen jugador de tenis y seguidor del Racing de Ferrol. Todavía le quedó tiempo para crear una familia numerosa al casarse con María del Carmen Caramelo, irrepetible como mujer y como madre, con la que obedeciendo fielmente el mandato de creced y multiplicaos tuvo diez hijos. Se había casado en enero de 1931 y permanecieron juntos, dando ejemplo y educándonos en la fe católica, hasta octubre de 1986 en que con el corazón destrozado se quedó viudo. El día 8, pasado en el momento de su fallecimiento, sus descendientes directos éramos 67, entre hijos, nietos y bisnietos, todos orgullosos de serlo. Ferroliño Para terminar, queda por decir que no perdió ocasión de hacer el bien a su alrededor, llevó siempre a su Ferroliño en el corazón y la huella de su esfuerzo quedará para siempre en instituciones como Hermanitas de los Pobres, Adoración Nocturna, Hospital de Caridad, el Club de Tenis o el Racing.... Nosotros, su familia, lo llevaremos a él en el nuestro con orgullo.