Una cadena de despropósitos

X. MARÍAS

FERROL

MONTE VENTOSO | O |

22 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

A ESTAS ALTURAS pocos discuten que el despegue socioeconómico de la comarca está íntimamente ligado a las infraestructuras y al sector naval. El segundo arrastra la mayor crisis de su historia reciente y no es capaz de resolver, por lo menos por el momento, su futuro a medio plazo. Mientras el Gobierno no despeja la incógnita sobre los miles de puestos de trabajo que generan los astilleros en la ría, mantiene paralizadas las inversiones en infraestructuras que precisa esta comarca. Entre los 2.104 millones que el Ministerio de Fomento tiene congelados se encuentran las partidas destinadas a construir la carretera de acceso al puerto exterior, una de las infraestructuras portuarias de mayor envergadura del país pero que estará conectada por un vial que, en algunos tramos, apenas tiene anchura suficiente para que pasen dos turismos. Durante los últimos meses, los trabajadores y los empresarios de Ferrolterra miraron para los muelles exteriores de Caneliñas con la esperanza de que este enclave capitalizase la creación de empleo y de crecimiento económico de la comarca y de que sirviese para diversificar el tejido industrial para poder sortear la crisis naval. Pues bien, el gabinete que dirige Magdalena Álvarez coloca una nueva y caprichosa barrera a Ferrolterra al negarse a autorizar la segunda fase de la infraestructura, pese a que incluso se ha probado ya que existen solicitudes para la instalación de nuevas compañías. Y suma y sigue, porque tampoco hay definición para el polígono industrial de San Pedro de Leixa, tan necesario para la ciudad que carece de suelo en el que asentar nuevas fábricas. La cadena de despropósitos tiene que romperse. Lo piden a gritos los ferrolanos, con la esperanza de que Fomento deje de hacer oídos sordos.