Crónica
13 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Todo son impresiones. Y las impresiones, ya se sabe, no tienen por qué coincidir necesariamente con la realidad. Incluso a veces pueden distorsionarla. Pero la verdad es que ayer pareció que la decisión adoptada por Fra Molinero en el pleno, el que el concejal socialista votase conjuntamente con Independientes por Ferrol e Izquierda Unida una moción que lleva al Concello a reclamar por vía judicial la suspensión de las obras de Reganosa, aparentó sorprender a todos cuantos se sentaban en los bancos -es una manera de decirlo- municipales. También a los de su propio grupo, el socialista, al margen de que Fra hubiese informado ya a su partido -él sostiene que sí, y no hay razón para dudar de su palabra- de que podría actuar como de hecho actuó. Mas sobre todo -sorprendió sobre todo, quiere decirse- a quienes, tanto desde el gobierno local como desde la oposición, aguardaban, de la votación, un muy diferente resultado. Tras concluir el pleno, hubo concejales asombrados. Los hubo, entre quienes gracias a ese voto de Eduardo Fra -un voto que por polémico será recordado- lograron que las cosas discurriesen como ellos parece que deseaban. Y al mismo tiempo los hubo entre quienes pretendían -pongamos también al parecer - lo contrario. (La actitud del edil del PSOE, su inesperado paso, la criticaron en privado, con una dureza que no cabe trasladar a la letra impresa, desde ambos lados.) Y eso es algo que cada cual, faltaría más, interpretará como quiera. Pero volviendo a hablar de impresiones, de los ecos de ese pleno de ayer que se prolongó tanto, la sensación que dejó no únicamente en el salón de sesiones sino en los pasillos y en los despachos del Palacio Municipal -ya saben ustedes eso de que si las paredes hablasen ...- es que el voto de Fra no contentó a tantos ediles como, por las actas, podría uno imaginarse.