Escépticos

FERROL

CARRETERA Y MANTA | O |

28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ÚLTIMA promesa procedente de los Madriles es, al parecer, una lluvia de millones que ni la Primitiva para las zonas afectadas por la reestructuración de la compañía pública de astilleros. A los que saben del asunto les da en la nariz, desde hace meses, que la cosa pasará factura por aquí, de modo que ya tenemos otra partida asegurada que podemos sumar a los billetes a esgalla que van a venir por el plan Galicia. Es tan ingente la cantidad de dinero prometida para estas tierras que el día que llegue va a haber una capitalización bursátil que ríete tú de los bancos suizos. Los políticos de la oposición (antes PSOE, ahora PP) dan mucho la vara a los Gobiernos con el tema de los plazos para ejecutar las promesas, pero no por ello deja de ser éste el quid de la cuestión. Porque aquí sabemos ya que está a punto de llegar el día en el que llueva dinero del cielo y se creen unas infraestructuras prodigiosas que lanzarán la comarca al estrellato del progreso. Pero falta por saber cuándo. Mientras, las promesas de suelo empresarial junto a puertos con fenomenales accesos, o de extraordinarios planes alternativos al naval, o de trenes que correrán a la velocidad del sonido le parecen a un escéptico más lejanas que la primera colonia lunar.