CARRETERA Y MANTA | O |
23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.BUENAS NOTICIAS para los melómanos puristas: en las próximas semanas habrá jazz del bueno en Ferrol. La verdad, no se puede decir que la ciudad sea pródiga en conciertos de alta calidad. A menudo, con los artistas que giran por Galicia pasa como con el tren de alta velocidad: llegan hasta A Coruña, pero de ahí hacia arriba, ay, amigo... A los aficionados a la música de la ciudad, con tal panorama, no les queda otra que apechugar y hacer kilómetros cada vez que quieren ver en vivo música de alto nivel. Tienen otra alternativa, que es esperar a las fiestas de verano, pero, uf, eso es jugar a la ruleta rusa: siguiendo un extraño mal endémico que todo lo invade, lo más probable es que el concejal de turno, seducido por los contoneos arrebatadores del momento, contrate como actuación estelar a la última piltrafa surgida de la televisión. Así que, con la honrosa excepción de alguna rara avis que se lo monta con escasez de recursos en algún pafeto, y pasando por alto a los héroes locales de la copla, no queda otra que subrayar el interés de estos conciertos venideros en Ferrol y Fene, donde, por cierto, continúa abierta una interesante exposición sobre la historia del jazz que ayuda a comprender las intrincadas redes de vasos comunicantes que relacionan este género con muchos otros. ¿Caben esperanzas de tiempos mejores? El público tiene en su mano la posibilidad de modificar esta dinámica. El lado comercial de la música está, como todo en este mundo, sometido a las leyes de la oferta y la demanda. Si los aforos responden, los promotores también lo hacen, y con ellos los artistas. Claro que, ante la realidad de esta tierra, quizá la gente tenga otras cosas de las que preocuparse. Normal.