Caballos que galopan bajo el son de las campanas

La Voz

FERROL

?ntre los muchos ferrolanos que ayer visitaron la Cidade da Mitra (Juan Fernández y Pedro Sanz recordaban la excursión a Mondoñedo en la que ambos participaron hace exactamente 50 años), había dos comentarios muy generalizados: la belleza de las campanas que aún hoy suenan en la ciudad desde todas las torres y a todas las horas, y la belleza de sus caballos. De las campanas, entre las que destacan las catedralicias Petra y Paula , Cunqueiro le contó a Casares un día -y así lo dejó escrito Carlos- que una tocaba para ayudar a nacer a los niños, y otra -es una manera de explicarlo- para conducir en su viaje al alma de los muertos. «En memoria do mariscal», decia un antiguo sineiro, viejo y ciego, cuando a cambio de cinco pesos tocaba a difunto a modo de demostración y por encargo. De los caballos de As San Lucas decía Cunqueiro también que eran los animales más propios para «as moi cabalgadoras xentes» que bajan de la sierra, en los días de feria, para llenarle a Mondoñedo las calles. (A la Cidade da Mitra, hasta ayer, sólo le faltaba el mar. Y ahora, como ya es un algo suyo el mar de Ferrol, pues casi puede decirse que faltar, ya no le falta nada.)