Súper, supermán

FERROL

PAISANAJE | O |

11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

UN MANTEL de cocina hacía las veces de capa. Si no era rojo no valía. Obvio. Luego había que cruzarse el pecho con una «S». Y a intentar volar. Generaciones enteras crecimos y nos dimos contra el suelo con ese icono producto a medias del cine y del cómic, mucho mejor -dónde va a parar- que otros héroes de plastilina que luego siguieron la estela de Clark Kent. Pero aquel tipo que no era ni un pájaro, ni un avión, que era Supermán, era tambien el primero en la galería de héroes. Tenía una cara determinada, físico, movimientos y miradas de otro planeta. Tras aquellas travesuras infantiles, descubrimos que realmente respondía al nombre de Chistopher Reeve y que era tan mortal como el resto. Vaya si lo era. No pudo con él Lex Luthor, ni la criptonita. Pero le tumbó un caballo y aquel que volaba en los ochenta dejó de moverse en los noventa. Y me despierto un lunes del siglo XXI con la noticia de que aquel tipo que se travestía en una cabina se murió. Y me acuesto pensando que prefiero a ese héroe ante que a los supermán que atascan la vida en este país. Y que se estrellarán al creer que vuelan tan alto.