Elogian la innovadora visión del urbanismo demostrada por Gerardo Calviño en 1961 Los técnicos destacan la necesidad de aportar soluciones imaginativas a los espacios urbanos
04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ue un acto muy sencillo. De tan sencillo, casi cabría decir que improvisado. Con motivo del Día Mundial de la Arquitectura, seis arquitectos ferrolanos -Felipe Picos, Juan Pérez López de Gamarra, Juan Vila, José Manuel López Leira, Ramón Irazu y Juan Villa Nova (este último, autor, precisamente, de la rehabilitación del inmueble)-, entre ellos varios directivos de su corporación profesional, se reunían ante el edificio Simeón. Rendían homenaje, así, a la construcción que han elegido este año para celebrar la festividad anual de una actividad, a medio camino entre la ingeniería y el diseño -es una forma de decirlo, sin duda habrá definiciones más afortunadas-, que reinventa la luz y los espacios, la relación del hombre con el paisaje. Puesta en valor Los arquitectos demandan la puesta en valor -el edificio no aparece en las publicaciones donde se recoge la mejor arquitectura de la ciudad, al menos en las de mayor uso- de una de las mejores obras de Gerardo Calviño, autor también, entre otros edificios, del actual Hospital General Juan Cardona, así como del trazado urbanístico del polígono de Caranza. «Estamos a falar -recordaba ayer el arquitecto y profesor Ramón Irazu- dun arquitecto ferrolán, agora octoxenario, que desenvolveu un importantísimo labor durante a súa etapa profesional na súa cidade, e que co edificio Simeón deu exemplo de cómo é posible innovar en arquitectura, utilizar novas linguaxes, sen provocar unha ruptura coa espírito do casco histórico». «Nun barrio marcado pola presenza das galerías -añadió el profesor Irazu-, Calviño, ao facer un edificio novo, optou por un novo camiño para a luz, e aínda hoxe é un exemplo de modernidade.