Reportaje | Los arqueólogos descubren los secretos de Moeche Las últimas excavaciones sacan a la luz buena parte de la muralla de la fortaleza original del siglo XII y las cimentaciones de la torre arrasada por los campesinos
25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Viernes soleado en el valle de Moeche. A mediodía, en el interior del castillo hay una actividad frenética. Dos canteros de Carballo trabajan minuciosamente en la reconstrucción de los huecos de los muros comidos por el tiempo, de las almenas, las ventanas... Ellos, a lo suyo. Es el último día de trabajo para los arqueólogos, al frente de los cuales está el cariñés Emilio Ramil. El investigador de lo antiguo parece excitado. Es que excavando, excavando, ha encontrado capas con los restos del incendio provocado por los irmandiños y que arrasó la fortaleza en 1431. Según dice, es el único caso en Galicia. El único castillo de todos los que fueron asaltados por los campesinos en el siglo XV que aún conserva vestigios de aquel fuego. El trabajo desarrollado por los arqueólogos desde principios de agosto y que concluyó el viernes pasado (de momento) ha dado como resultado la aparición de un tramo importante de la muralla de la fortaleza original, construida en el siglo XII, es decir, cuatro centurias antes que el castillo que se puede contemplar en la actualidad. Los muros delimitan una construcción primitiva más pequeña que la actual y con forma ovalada. En las excavaciones también han salido a la luz las cimentaciones de la torre primitiva, de la que se adivina una planta cuadrada de cinco metros de lado con cuatro torreones (en lugar de almenas) en cada extremo. Este elemento defensivo que formaba parte de la construcción primera estaba situado en lo que fue después el patio del castillo reconstruido en el siglo XVI sobre las cenizas del anterior. Acceso principal Resultado de la expedición arqueológica es también la apertura de la puerta principal de acceso a la fortaleza, que se encontraba tapiada, a la que antiguamente se llegaba tras cruzar un puente levadizo situado sobre un foso (también desaparecido) de unos cuatro metros de profundidad. Una fortificación, como se ve, clásicamente medieval que recuperará parte de su aspecto. El trabajo que desarrollaron los arqueólogos tiene un objetivo bien práctico (al margen del interés estrictamente investigador). Las excavaciones forman parte del proyecto de rehabilitación de la fortaleza de Moeche, que se convertirá en un centro cultural de auténtico lujo. De este modo, todos los elementos de la fortificación antigua que el equipo de Emilio Ramil ha sacado a la luz se conservarán y se fundirán en las habitaciones con las murallas y las paredes del monumento actual. Alejandra Quintáns, arquitecta y autora del proyecto de rehabilitación del castillo de Moeche, explicó que las ruinas formarán parte de las tres salas de exposiciones que se habilitarán en el interior de la fortificación y que estarán separadas del patio donde se encuentran las cimentaciones de la torre primitiva por un cristal lo más diáfano posible para que se puedan admirar los restos antiguos. Así, se podrán contemplar en algunas partes del monumentos cómo se superponen las dos fortalezas (la original, del siglo XII, y la actual, erigida en el XVI). Mañana lunes, tras la marcha de los arqueólogos, se retomarán con intensidad los trabajos de reconstrucción del interior de la fortaleza para habilitar las tres salas de exposiciones. Serán las únicas habitaciones a las que se les colocará cubierta. El resto del castillo permanecerá al aire libre. Tercera fase En una tercera fase, que está pendiente de financiación (el Concello trata de obtenerla del Gobierno central) se acometerá la recuperación del foso y de parte del almenaje.