Metamorfosis de un emblema

A. Vellón FERROL

FERROL

Reportaje | Dos años de variaciones En mayo del 2002 comenzó una serie de cambios en la gran sala de entrada de la ciudad que, todavía pendientes de conclusión, han marcado un antes y un después

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?ace 27 meses que comenzó la creación del párking soterrado de la plaza de España, el inicio de toda una metamorfosis para el emblemático recinto que da entrada a la ciudad y que, ahora, encara su recta final con la reurbanización de su superficie. En enero de 2002 la mayoría del pleno municipal (bajo gobierno de BNG y PSOE) aprobaba la construcción del estacionamiento. De este modo, daba luz verde al inicio de una serie de transformaciones aún pendiente de concluir. Durante 35 años, la plaza de España albergó en su centro la figura ecuestre de Franco. Poco antes de que comenzase el proyecto de cambio, disponía de cuatro carriles de entrada y otros cuatro de salida y absorbía un tráfico de 30.000 vehículos diarios. En verano del 2002 comenzaron a ejecutarse unos trabajos que implicaron ya una primera reducción del espacio para el tránsito de vehículos, un tráfico que se cortó ya de forma definitiva en febrero del 2003. Entre medias, la noche del 4 de julio del 2002 la estatua del dictador y su caballo galoparon a lomos de una gigantesca grúa hasta el recinto de Herrerías, donde se encuentra actualmente. Miles de personas se agolparon las calles para poder contemplar un peculiar viaje que, con anterioridad, había despertado encontradas polémicas. Finalmente, la primera parte de la obra -la del estacionamiento - encontró su culmen el pasado 24 de mayo, cuando concluyeron los trabajos, se inauguró el estacionamiento subterráneo -el mayor de Galicia de sus características, con 625 plazas- y se reabrió el recinto al tráfico rodado. Un cambio sustancial: los vehículos cruzan desde entonces la plaza de España bajo túneles, uno en cada sentido de la circulación. Durante los dos primeros meses se fueron retocando tanto la señalización como los elementos de seguridad de la zona (semáforos, espejos, pasos de cebra) hasta alcanzar la normalidad viaria. Ahora, la pelota está en la parte superior, que supondrá el fin definitivo de la mutación de uno de los emblemas de la ciudad de Ferrol.