Reportaje | Los tesoros de Cariño Cabo Ortegal, Os Aguillóns, los acantilados ... Los turistas se pirran por estas maravillas situadas en el concello más joven de la comarca, que además está en fiestas
24 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.? un lado, el mar; al otro, la sierra de A Capelada. Y en medio, Cariño, el municipio más joven de la comarca: dieciséis años, siete meses y cuatro días han pasado desde que se segregó de Ortigueira, un acontecimiento histórico muy celebrado por los cariñeses, con una identidad propia muy arraigada. Marca mucho carácter poseer maravillas tales como el cabo Ortegal, que sobresale desafiante en el perfil de la costa de Cariño. Familias portuguesas, de Madrid y Barcelona se asomaban ayer a mediodía sobre los acantilados que rodean el faro. A sus pies, Os Aguillóns, tres formaciones rocosas puntiagudas que emergen del Atlántico y que tienen aspecto de aguijones. De ahí su nombre. La vista se pierde en el inmenso océano, y virando al oeste tropieza con la Punta do Limo; un poco más allá, la vigía de Herbeira y los acantilados de 612 metros sobre el nivel del mar Dicen que son los más elevados de Europa. Los turistas se pirran por este cabo. Situado a un tiro de piedra del centro de la villa, a 3.500 metros de la misma plaza da Pulida. Sobre él se alza un faro que recibe al visitante con una leyenda muy convincente adherida a la puerta: «Nada hay tan valioso en el interior de este faro como la vida de los navegantes, marineros y pescadores que de su buen funcionamiento depende». El faro, que es capaz de guiar barcos que naveguen a una distancia de dieciocho millas (33 kilómetros) de la costa, es uno de los puntos más visitados de Cariño. Esta semana más. Atrás queda el cabo y por delante aparecen las atestadas calles de la villa, que está en fiestas. Las patronales de San Bartolo. La gente, de punta en blanco. Ellas, las que más, con tacones, uñas pintadas y vestidos con escotes de vértigo. La avenida Fraga Iribarne está cortada al tráfico. De pronto, por la calle Balbís asomana ellos, los jóvenes danzarines, con arcos de colores en ristre, sudorosos de tanto bailar. El sol abrasa. En medio, el santo, San Bartolo, entre su pueblo. La Danza de Arcos llama la atención. Trajes blancos, inmaculados, con golpes de color, de las bandas que proclaman que son de la cofradía de pescadores de Cariño. La oficina de turismo En un extremo del extenso paseo marítimo (abarca toda la fachada litoral de la villa desde la playa de A Magdalena hasta la de A Basteira) está la oficina de turismo. Tamara Salgueiro no se cansa de responder preguntas de los turistas y de repartir folletos informativos y planos. Abundan por allí los madrileños y los vascos interesados por el buen yantar y por el buen beber. Por el cabo Ortegal, por las playas (Figueiras y Fornos, además de las dos urbanas) y hasta por la Estaca de Bares. ¿Es cierto que allí se unen el Cantábrico y el Atlántico? Pues sí, y desde el cabo parece posible atisbar el abrazo. La oficina de turismo de Cariño abre todos los días de 11 a 15 y de 16.30 a 19.30 horas; sábados, de 11 a 14 y domingos o festivos, de 12 a 14 horas.