Playas seguras

FRANCISCO VARELA

FERROL

CONTRAPUNTO | O |

12 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ENTRADOS DE LLENO en el verano, cada concejal de playas de todos los municipios costeros pasa las tardes de sol con el alma en un puño: a ver si nadie se ahoga. Porque las competencias de seguridad de los bañistas son municipales. Los socorristas deberían socorrer cada fin de temporada a su jefe político, el edil delegado, acosado por el estrés de dos meses de tensión. Pero como los alcaldes no pueden colocar un socorrista detrás de cada bañista, ni casetas de salvamento en cada recuncho de su demarcación costera, mejor sería aplicar una adecuada política preventiva durante el invierno. Salvo el pequeño ayuntamiento de Xove, en la costa luguesa, ningún otro concello ha diseñado cursos de enseñanza de la natación para toda su población infantil. En Ferrol lo intentó hace más de una década el que fuera concejal de Deportes Emilio Beceiro, aprovechando que la ciudad contaba con tres piscinas climatizadas (A Malata, Batallones y Caranza) pero se le echó todo el mundo encima: los profesores de los colegios, la oposición... A la postre, aquel plan de natación escolar quedó en una estantería a la espera de mejores tiempos. Los actuales cursos invernales de natación infantil llegan a muy poca población escolar, a pesar de que pueda imaginarse uno lo contrario. Es comprensible pues que cualquier concejal delegado, conocedor de los datos, tiemble al llegar el calor. La mejor campaña de playas consiste en universalizar la enseñanza de la natación, extenderla al mayor número de niños. Es una tarea ciclópea en su inicio porque obliga a vencer resistencias, convencer a padres y docentes, al conjunto de la sociedad. Pero con resultados en vidas. Una playa repleta de bañistas que saben nadar es una playa segura.