Historia | El papel de la Armada en Ferrol La desaparición de la Zona Marítima cierra la adaptación de las Fuerzas Armadas al Estado constitucional: el cambio redujo a la tercera parte el estamento militar de la urbe
07 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tres siglos de historia contemplarán la ceremonia que esta mañana se celebra frente a Capitanía General. Deja de existir la Zona Marítima del Cantábrico y acaba, al menos en líneas generales, la reorganización de las fuerzas armadas en la ciudad. En sólo 25 años, la urbe ha perdido la totalidad de los efectivos de Tierra, y la Armada ha sido reducida también a un tamaño mucho más operativo y acorde con el estado constitucional y los países aliados de la OTAN. Todavía en 1980, Ferrol disponía de dos regimientos del Ejército (el mixto de Artillería y el Mérida 44 de Infantería), el almirantazgo de la Flota tiene sede en esta base e Infantería de Marina formaba en sus filas a más de un millar de hombres, porque entonces sólo eran batallones masculinos. La profesionalización de los ejércitos trajo consigo asimismo la extinción del Cuartel de Instrucción de Marinería, por el que pasaban doce mil jóvenes de reemplazo. Antes había sido suprimido el servicio de instrucción en el Mérida 44 (la legión de Ferrol, por su dureza). Después vendría el traslado del almirantazgo de la Flota a la base de Rota. Vamos, que en un cuarto de siglo, de veinte mil militares (profesionales y de reemplazo) se ha pasado a su tercera parte. También se ha disuelto una excelente banda de música (Mérida 44), juntamente con el regimiento de Infantería, diseñado más como tropas de ocupación interior que para amenazas externas. De ahí su rápida disolución tras la Transición. Pero el fin de la Capitanía General tiene algo de simbólico para la ciudad. Durante siglos fue el centro de poder. El «almirante» era la autoridad real a la que se subordinaba, incluso, el alcalde de la población. En el protocolo oficial, durante décadas, tres -o cuatro- almirantes y un general gobernador precedían a la autoridad civil. La población militar era tal que ocupaba barrios enteros como el de Santa Cecilia. El cabeza del departamento, con jurisdicción del Bidasoa al Miño, ejercía potestades jurisdiccionales en materia de justicia, porque los consejos de guerra conocían hasta de accidentes de tráfico en una colisión entre un coche civil y otro militar, despacho de buques civiles, marisqueo o un veto encubierto en la designación de alcaldes... Es que el almirantazgo de la Zona, con su Estado Mayor, encarnaba algo más que los efectivos navales en sí. Su sede, a pesar de su eclecticismo como edificio, era a donde se miraba en los grandes momentos: proclamación de la II República, 1936, 23-F ó 10 de marzo del 1972. Era la referencia para ver la dirección de los vientos de la historia. Los ferrolanos ahora miramos para Madrid.