Perfil | Julio Aneiros Al filo de los 90 años, el viejo líder obrero recibió un nuevo homenaje al que se sumaron, entre otros, desde Santiago Carrillo al general José Gabeiras en un libro hagiográfico
02 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?Qué mejor imagen de la reconciliación que el abrazo que se dieron el teniente general Gabeiras y Julio Aneiros no hace tanto tiempo en Ferrol Vello? «En nuestra vejez volvimos a encontrarnos los dos en el mismo bando», le escribe el militar en el libro homenaje al histórico líder obrero presentado ayer en un acto multitudinario celebrado en O Inferniño. Los dos fueron amigos de niños en Valdoviño. Ahora, al filo de los 90 años, la hagiografía resalta los valores de Aneiros: protagonista de la huelga del aceite en 1948, reconstructor del movimiento obrero, herido gravísimo en 1972, cárcel... y sin perder la sonrisa y sencillez. A hombres como Julio o Paco Filgueiras el país les debe mucho. Su autoridad moral impidió, por ejemplo, que las organizaciones clandestinas, sobre todo el Partido Comunista, derivasen hacia el terrorismo. Había voluntarios en Ferrol entre aquellos aguerridos jóvenes obreros a los que ellos enseñaron a manejar la brújula de la historia. Pero Aneiros y Filgueiras les desmontaban el esquema guevarista. Había pasado el tiempo de las armas. Es que sin personas como Julio no podría comprenderse la Transición. No fue fruto de cuatro iluminados sino de años negros de resistencia, de la tarea de héroes civiles que en países como Francia tienen un reconocimiento oficial indiscutible. No erraba el coronel San Martín, jefe de los servicios secretos del almirante Carrero Blanco, cuando en 1970, en un informe reservado, daba por perdida la recuperación del franquismo en la ciudad natal del dictador. Por eso Nicolás Sartorius lo recuerda como hombre de pocas palabras, pero que daba seguridad. Si estaba de acuerdo con un planteamiento, seguro que era el camino correcto. «Siempre estaba ahí Julio, como una roca, en la clandestinidad, en libertad o en prisión», dice. En su limpia trayectoria de renuncias, de riesgos, coraje e inteligencia se refleja el compromiso solidario de voluntad colectiva de millares de compañeros anónimos que se ven reconformados con el homenaje de ayer. Aquellos que sueñan con una comunidad de hombres libres e iguales y la justa distribución de los bienes.