Una calle contra un «furado»

b. a. | ferrol

FERROL

CÉSAR TOIMIL

Crónica | Familias de Freixeiro piden a Feve que rellene la trinchera por la que pasaba el tren Los vecinos de la Rúa dos Catadoiros viven al borde de una trinchera por la que antes circulaba el tren y que ahora, ya sin rastro de los raíles, se ha convertido en un foco de problemas

24 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a mirada de los vecinos de la Rúa dos Catadoiros, en Freixeiro, se había acostumbrado al paso de los trenes de Feve. Durante años los veían, oían y sentían varias veces al día, coincidiendo con los viajes del ferrocarril entre Ferrol y Xuvia. Sin embargo, todo cambió hace pocos meses, cuando Feve decidió eliminar ese trecho -incluido en la llamada curva del Gitano- para sustituirlo por otro más recto. Los operarios de la compañía se llevaron los raíles, pero la trinchera por la que circulaba el tren se quedó igual que como estaba. Y ahí fue cuando empezaron los problemas para las veinte familias que viven en la calle. «Non queremos ese furado ahí», dice tajante María Teresa Rodríguez. «¿Que por que? -prosigue- Pois porque dende que xa non pasa o tren ninguén ven a limpalo, a trinchera se está enchendo de silveiras por todas partes e é un perigo para os nenos, que poden caer». «Antes -aclara María, otra vecina- los niños no se atrevían a bajar ahí porque en cualquier momento podía pasar el tren, pero ahora ya no tienen miedo». Pero lo peor -siguen narrando los vecinos- es que el «furado» se ha convertido en un «escondite» de gamberros y maleantes, que se reúnen allí para trapichear. Y por eso proponen una solución: quieren que Feve o el Concello rellenen el tramo de zanja -de unos 400 metros de largo y 8 de ancho- para acabar con los problemas. Fuentes de la compañía ferroviaria indicaron que por el momento no está previsto tapar el antiguo trazado -ya que en el futuro podría utilizarse para hacer un enlace de tren con Río do Pozo-, aunque se mostraron dispuestos a dialogar para encontrar una solución que contente a todos, al igual que el Concello y el concejal del BNG Pablo Villamar, que ayer se reunió con los vecinos. Ahora sólo queda esperar.