Pedro, hay una carta para ti

FERROL

PAISANAJE | O |

10 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DOMINGO. Las diez y media de la noche. En el barrio de Caranza un antiguo operario de Astano, que al día siguiente no tendrá que trabajar (lleva así diez meses), acuesta a dos churumbeles con un beso en la mejilla, una sonrisa cómplice y un puñado de esperanzas. Enciende el televisor. Una mujer muy apañada, madura, presenta con sonrisa artificial un programa de confidencias que tiene una gran carta en el medio a modo de biombo. Su primer invitado se llama Pedro y viene de Madrid. Ella le interroga: -Así que has estado en Bruselas los últimos años. -Sí, motivos profesionales, algo de economía, pero me llamó un amigo, José Luis, en marzo y he vuelto a España. Pedro, de 62 años y con tres hijos, no lo sabe, pero en el programa le van a leer una carta de siete amigos. Se llaman Juan, Xoán, Xosé, Carlos, Pepe, Manuel y Concepción. Dicen que son de Galicia, «de la zona de Ferrol». Pero todo eso Pedro aún no lo sabe. Una voz en off ataca; comienza a leer la carta. «Pedro -le dicen esos siete-, tienes que reunirte pronto con nosotros. Tenemos que hablarte de algo importante, de algo que quedó pendiente y que ahora depende de ti porque, si no, nos vamos varios miles al traste». No concretan más. Pedro, alicantino él, responde: -No tengo ni idea de quién me remite la carta. La presentadora (Isabel se llama) se inquieta porque Pedro se ha levantado, indispuesto, y se ha ido del estudio. Al otro lado del escenario, tras la inmensa carta a modo de biombo, Juan y compañía se quedan de piedra. Se les ha ido la única ocurrencia que tuvieron para salvar a «esos miles». Y en Caranza la tele y las esperanzas se apagan.