La víctima aseguró haber conocido al hombre a través de una emisora de radioaficionado El Ministerio Público cree que el procesado abusó de la mujer en dos ocasiones
18 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.José Manuel C.L. es vecino de Ferrol y ocupó ayer el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de A Coruña para responder por dos delitos de violación, uno de ellos en grado de tentativa, por los que el fiscal pide para él una condena de 24 años de cárcel. Este hombre, de 57 años y con antecedentes penales por rapto y agresión sexual, negó todas las imputaciones. En el juicio juró que nunca había estado con la denunciante, a pesar de que en el momento de su detención declaró que sí había mantenido relaciones sexuales con la mujer, «pero consentidas». La denunciante tiene 26 años, es aprendiz de costurera y padece una discapacidad mental que le imposibilita, según los médicos forenses, «regir su persona y bienes». Los hechos juzgados arrancan el 17 de enero del año pasado. Según la supuesta víctima, conoció al procesado a través de una emisara de radio aficionado, que ella utilizaba frecuentemente. Entablaron cierta amistad hasta el punto de que se intercambiaron los teléfonos móviles. Él se hacía llamar Marconi. Cita Pues Marconi, según la denuncia, se puso en contacto con la supuesta víctima el 17 de enero para citarse en un parque de Ferrol. «Me convenció para ir a su casa y me animé», aseguró la mujer. Ya en el domicilio del procesado -continuó la denunciante-, éste la forzó para mantener relaciones sexuales. El fiscal le preguntó a la víctima si la había penetrado, y la denunciante se hizo un lío. Primero dijo que sí, luego que no, y terminó de nuevo con un sí. También dijo que se había masturbado y que en un momento dado llegó a atarle las manos. Y puntualizó que el procesado le introdujo «una cosa parecida a un preservativo y me dijo que en cinco minutos me haría efecto». A esa cosa parecida a un preservativo le llamó después supositorio. Días después, concretamente el 22 de enero, el procesado volvió a llamar por teléfono a la denunciante, según ésta, para quedar de nuevo en el lugar en el que se habían citado la última vez. La mujer accedió. Coche Al llegar al parque, el hombre intentó convencerla de que se fuera con él en coche, según la denuncia. La mujer -continúa- se negó y él la cogió por un brazo, pero desistió cuando ella comenzó a agitar sus brazos. Fue la última vez que se vieron. Hasta ayer. El padre de la supuesta víctima apenas pudo aportar nada al juicio, pues tras unas breves palabras se echó a llorar y el juez decidió que abandonase la sala. El progenitor se limitó a mostrar su temor a que su hija quedase embarazada y a decir que fue él quien la convenció para que denunciase. Cuando la mujer fue vista por un médico le observaron tres hematomas en un muslo que pudieron haber sido provocados por una mano, pero no precisaron si fue la del procesado.