El resurgir de As Pontes

MIGUEL ÁNGEL SOUTO

FERROL

DIQUE DE ABRIGO | O |

08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VILLA MINERA, el viejo As Pontes que creció gracias y para Endesa, afronta una etapa decisiva de cambios. Y creo que, si lo sabemos hacer bien, podremos hablar de un resurgir o incluso de un milagro. Lo principal es que todos veamos a este ayuntamiento como lo que es y se ha ganado por méritos propios: el mayor de esta comarca (Ferrolterra, Eume y Ortegal), exceptuando a los ribereños de la ría Fene, Narón y Ferrol. En la dura y fría tierra de interior, sus cerca de 13.000 habitantes y sus dirigentes están luchando por lo mismo que la ciudad naval, es decir, garantizar el futuro de su empresa principal (Endesa y la generación de energía) y a la vez diversificar su tejido industrial, con parques empresariales que están ya entre los más importantes de la comarca. En este sentido, resulta vital que la eléctrica, tras el cierre previsto de la mina para el 31 de diciembre del 2007, continúe su producción con carbón importado a través del puerto exterior ferrolano. Y que además construya sin demora los ciclos combinados de gas, que necesitan ser alimentados desde la planta de Mugardos. De eso depende en gran parte su futuro, además de la progresiva incorporación de fábricas a los polígonos de Penapurreira y Os Airíos. Y hay otro factor que permite soñar con el milagro: en el 2006 As Pontes va a estar en el mapa de las comunicaciones. Con la autovía a Ferrol y Vilalba, conectada con la de Madrid, con vías de alta capacidad al Ortegal y Cabanas. La antigua villa lejana, casi aislada, será un nudo de comunicaciones. Estoy seguro de que todo ello, con el empuje de sus gentes, servirá para ganar el futuro de una villa con mucho más encanto de lo que a menudo se cree.