Análisis | La singladura empieza en Herrerías DESDE EL GOBIERNO LOCAL El respaldo de la Xunta a la recuperación de la herencia de la Ilustración, de un legado que va mucho más allá de los monumentos, enriquece culturalmente a todo el país
04 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?o tiene dicho, mejor que nadie, el profesor Xosé Ramón Barreiro: «A Ilustración galega non se parece a ningunha outra, porque nela a fe e a razón camiñaron da man». Y esa frase -pronunciada en su día, precisamente, en Ferrol- tiene hoy un significado muy especial. La Xunta, con su apoyo a una iniciativa que nace para perpetuar la memoria de los barcos, que es decir también el recuerdo de quienes los construyeron y de quienes navegaron en ellos, da el primer paso para que Ferrol (patrimonio, al fin, de toda Galicia) pueda recuperar íntegramente el legado del tiempo de las Luces, en el que una ciudad construida por y para el mar vio surgir maravillas como el castillo de San Felipe, las edificaciones del Arsenal -la Sala de Armas, Herrerías, San Campio...- el antiguo Hospital de Caridad -hoy Centro Torrente Ballester-, la iglesia de San Francisco o la concatedral de San Julián. Recuperar el foso Ahora que Ferrol se dispone a recuperar el foso del Arsenal y a suprimir el muro que separa la ciudad del mar, cuando Ferrol empieza a caminar con paso verdaderamente firme hacia la declaración de patrimonio de la humanidad, quizás sea el momento de recordar que la ciudad tiene ante sí -también en lo que respecta al patrimonio gallego- una responsabilidad pendiente: impulsar, en esa misma dirección, la recuperación del legado -y no sólo del tiempo de las Luces, en ese caso- de toda la Galicia do Norte. Ferrol abre el camino: buscar el apoyo de distintas administraciones para hacer de la fundación la fórmula de gestión de su patrimonio cultural. Una fórmula que permite sumar recursos, capital público y privado, pero también ideas. Y voluntades. No estaría de más que la ciudad, que tantas veces ha alzado la voz, más allá de intereses partidistas, para demandar las infraestructuras de las que carece esta Galicia do Norte que es la única que está unida a dos mares, comience a exportar también su proyecto cultural, uniendo fuerzas entre municipios y comarcas para poder hacer del turismo de calidad una verdadera fuente de recursos y un camino hacia el futuro. No es fácil, claro. Pero lo más díficil se ha hecho ya.