MONTE VENTOSO | O |
18 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.EL PEQUEÑO conflicto vivido en torno al cámping de Covas, afortunadamente a punto de resolver, nos ha recordado a los ferrolanos que es la única instalación de estas características que existe en la costa del municipio. Quiere decir que la ciudad que presume de su mar carece de una infraestructura adecuada tan elemental como una pequeña red campista. Ocupados como estábamos en los problemas de los astilleros, nos olvidábamos de que existen sectores sin explotar y con importantes posibilidades. Pero tampoco se trata de resolver el vacío de un día para otro, cosa que sería imposible. El camino consiste en ir anotando, estudiando detenidamente, y dando los pasos adecuados para consolidar la actividad. La apertura de Ferrol a Galicia, al romper su aislamiento con la autopista, abre perspectivas para acoger visitantes que antes no llegaban. Lo mismo que se sacan adelante proyectos tan enriquecedores como los que rodean las Fragas do Eume o la red interior de casas rurales de Ferrolterra, es preciso echar la vista a nuestra excelente costa. Puede conjugarse perfectamente el desarrollo turístico y la conservación de la naturaleza. En ocasiones, lo segundo atrae a los visitantes. En Covas vemos una carencia. Pues que sirva de lección para distinguir otras.