Comprendan el mensaje

FERROL

CARRETERA Y MANTA | O |

16 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

AL MARGEN de la coyuntura -la más peculiar que uno pueda imaginar- que rodeó las elecciones del domingo, las interpretaciones de todos los analistas coinciden al subrayar uno de los mensajes que la ciudadanía dejó en las urnas: que urge una manera diferente de hacer política, que el futuro impone un talante diferente, más abierto, menos agrio. Quizá era demasiado pronto para que hubiesen captado el toque de atención del electorado en este sentido, o quizá es que hay costumbres tan arraigadas que no se pueden cambiar de la noche a la mañana. El caso es que, en Ferrol, los dirigentes del partido desalojado del poder se comportaron en la noche de su gran derrota precisamente de ese modo que ha rechazado la ciudadanía masivamente. En las sedes de los otros partidos mayoritarios, los candidatos y dirigentes locales compartían el seguimiento del escrutinio en compañía de afiliados, simpatizantes, periodistas y todo aquel que quisiera sentarse ante la tele para asistir a las sorprendentes noticias que se iban confirmando a cada minuto. Las puertas estaban abiertas, tanto las de quienes mejoraron sus resultados (PSOE) como las de quienes esta vez salieron peor parados (BNG). El ambiente en la sede del PP era muy diferente. Se entiende la lógica decepción de sus seguidores, pero no así que los representantes del partido estuvieran en una sala a la que se prohibía el paso; y mucho menos que, cuando salieron para encontrarse con los militantes, invitasen a los periodistas a abandonar el local. Los votantes han pedido transparencia, apertura, diálogo. Y ellos respondieron con malos modos y un portazo en las narices.