El gran punto negro del centro

FERROL

Análisis | Los problemas de tráfico en el paseo La apertura de la autopista ha colapsado la calle de la Iglesia y la antigua circunvalación, sin capacidad para absorber el actual volumen de tráfico

25 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La que se llamaba carretera de circunvalación perdió todo su nombre cuando en 1998 las obras del Mercado obligaron a dejarla en un único sentido. Iba a ser provisional pero se ha quedado así durante seis años. Y ello pese a la únánime petición de agentes de tráfico, ciudadanos, comerciantes... E incluso varios concejales. Al final ha podido el sentido común. No quedaba justificación una vez que las obras en ese centro comercial, con la recuperación de la pescadería de Ucha, habían concluido. El volumen de tráfico en la calle se ha multiplicado de forma imparable, al mismo ritmo que el parque móvil de la ciudad. Creció éste un 20% en los últimos cinco años pero no hubo mejora alguna en las calles de la ciudad. Por donde antes pasaba un millar de vehículos ahora se suman otros doscientos. Resultado: la Policía Local ya identifica a éste como un punto negro en la circulación. Así lo atestigua su balance de siniestralidad del 2003. Los accidentes en los últimos doce meses se han multiplicado por cinco y es ya el gran quebradero de tráfico en el centro de Ferrol, junto a la calle de la Iglesia. Con el cierre a la circulación de la plaza de España se han convertido en las únicas entrada y salida al centro desde la AP-9, si se continúa hasta el final, siguiendo las indicaciones y carteles de la propia autopista. Atasco seguro. Si se cumplen los pronósticos, el tránsito de autobuses públicos que ahora constriñen ambas calles también se aliviará porque se desplazarán sólo por una vía (Irmandiños) y más ancha. Más holgura para conducir. A ese volumen natural del tráfico se han sumado dos problemas en los que el Concello tiene gran parte del mérito . El primero es el estado del firme: en una gran parte de esas calles no se puede siquiera llegar a la velocidad mínima, 50 kilómetros por hora, a riesgo de dejarse los bajos del coche; las demandas de daños al Ayuntamiento no han cesado. La segunda gran aportación es el muelle de descarga para la Pescadería y el Mercado. Simplemente porque ahora no hay, no se preveía en el proyecto original. Los camiones que sirven se las tienen que apañar para encontrar hueco. Muchos aparcan en batería y el trasiego de furgonetas, autobuses y coches particulares convierten la zona en una romería. Un despropósito que, pronto, tendrá respuesta.