Rosa, reina de Narón

Eva Díaz FERROL

FERROL

JOSÉ PARDO

En directo | La cantante de «OT» firmó discos en El Alto La artista provocó el delirio entre los miles de admiradores que fueron a verla

07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Primero visitó Narón el galán Manu Tenorio y tuvo gran éxito; después vino la fresca y sonriente Natalia, que reunió a cientos de fans... Y ayer llegó Rosa, la Rosa de España, al centro comercial del Alto del Castaño. La cantante granadina provocó un auténtico delirio entre más de cuatro mil admiradores que querían verla, tocarla, besarla, abrazarla, fotografiarla, grabarla en vídeo, piropearla. Y Rosa se dejaba querer. Rosa es tal y como la muestra la televisión: sencilla, campechana, cariñosa (sus abrazos a sus fans son fuertes, largos y sinceros), un poco rellenita, con los ojos muy pintados de negro y con un acento andaluz marcadísimo. La joven artista surgida del concurso de televisión Operación Triunfo acudió a Narón a firmar discos, como antes habían hecho Manu y Natalia. Rosa (su nuevo trabajo se titula Ahora) recibió primero a los periodistas y les contó lo inevitable: lo feliz que se sentía de pisar la comarca de Ferrolterra, lo encantada que estaba al ver el increíble recibimiento de las gentes de por aquí, cómo pone el alma en cada canción que canta, lo realizada que se sentiría si en un futuro graba un disco integrado por canciones compuestas sólo por ella... Y entre respuesta y respuesta se escapaba la Rosa que tanto gusta a España. La que confiesa sus defectos: «No soy ningún figurín, pero vivo de mi imagen como todos los artistas». La que daría lo que fuera por volver a ser una persona anónima. La que se quejaba de cansancio como cualquier otra joven que hubiese trasnochado, aunque en su caso, la vigilia tuvo motivos laborales: «Me pasé la noche armando maletas para cuatro meses. ¡No he dormío ná!». Porque ahora la artista inicia un largo viaje por los escenarios del mundo, pero antes se prestó a atravesar la Península para estar en Narón. Por la noche, después de firmar autógrafos a todos sus admiradores, partió hacia Barcelona. No sin antes haber repartido otros mil abrazos y besos y sonrisas y miradas llenas de ternura, especialmente, para Ninaura Ruíz, una venezolana que cruzó el Atlántico expresamente para ver a Rosa en Narón.