Reportaje | Una afición peculiar Ferrolterra es la única zona de Galicia en la que se capturan aves para adiestrarlas en el arte de entonar notas; ayer fueron soltadas en Pedroso las que tienen peor «oído»
07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a comarca de Ferrol es la única de Galicia y una de las pocas de la mitad norte de España en la que existe afición a capturar pájaros silvestres y enjaularlos para ver si cantan bien. Si es así, si tienen buena voz, participarán en concursos. Si son malos artistas, se les libera. Los laureles, para el humano que cultiva tan curioso pasatiempo. El ave que entona bien todo lo que consigue es vivir para siempre prisionera. Los que entienden de esto en Ferrol y Narón forman parte de una asociación llamada A Faísca, integrada por 160 socios, es decir, por 160 aficionados a esta forma de relacionarse con la naturaleza. Ayer, casi todos se dieron cita en el área recreativa de Pedroso (un delicioso lugar situado a orillas del río Xuvia que vale la pena recomendar; lo mejor es oír el murmullo del agua en las represas de los antiguos molinos) y aprovecharon la espléndida mañana que brindó el sábado de febrero para liberar a 130 pájaros cuyos trinos no alcanzan un nivel adecuado. Los habían recogido en los campos de la comarca entre agosto y octubre y los entrenaron en sus casas, pero en vista de que nunca alcanzarían el estrellato, decidieron dejarlos en libertad. Es una operación que se realiza cada temporada, explicaban los aficionados. Manuel Ángel Chao, presidente de A Faísca, aseguraba que esta pasión por los pájaros cantores es hereditaria. En cada familia, los padres, los abuelos e incluso otros antepasados empleaban su tiempo libre del mismo modo. Los adultos de hoy transmitirán su saber a sus descendientes. Los aficionados ofrecían ayer algunos detalles de su actividad: las mejores especies son los jilgueros, pardillos y verderones, animales de pequeñísimo porte (cada uno pesa alrededor de 15 gramos) que, una vez enjaulados, se entrenan oyendo cantar a otros pájaros mayores, o incluso discos. Cuentan los expertos que, cuanto menor es la jaula, más y mejor canta el pájaro. Y que su arte será mayor en la época de celo. Por cierto, sólo sirven los machos; las hembras sólo pían. Aquellos ejemplares capaces de arrancar de su diminuto pecho los mejores trinos serán elegidos para participar en concursos de canto. Cada año se celebran cuatro o cinco certámenes en la comarca. Los ganadores se llevarán a casa un trofeo y mucho orgullo, pero no beneficio económico. «En este mundo, de dinero, nada», reitera Manuel Ángel Chao. El presidente confiesa que la única objeción que se le puede poner a su afición es el de que los pájaros viven enjaulados, pero aclara que en la época de cría se los pasa a «jaulones», recintos más amplios, para que tengan descendencia. Éste es el otro objetivo de la captura de aves libres: algunas quizá no canten demasiado bien, pero tal vez sus descendientes, sí. Manuel Ángel, además, deja muy clara la distinción entre los suyos, que se deleitan con los trinos de los pájaros, y quienes van al monte a pegar tiros a las aves que surcan los cielos, inocentes. Ayer, además, esto de la suelta de pájaros tuvo una ventaja añadida para el mundo de la ciencia. Varios biólogos de la Universidad de Santiago anillaron a todos los jilgueros, a fin de estudiar sus evoluciones.