Análisis | Cómo influye la reorganización de los ejércitos en el mercado laboral La nueva estructura implica la desaparición de la Zona Marítima del Cantábrico, lo cual resta un almirante al cuadro de mandos en Ferrol, pero ningún otro puesto de trabajo
07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?e los cuatro años que Federico Trillo-Figueroa cumple ahora al frente del Ministerio de Defensa, se recordarán el asunto de Perejil, el accidente fatal del Yak-42, la guerra de Irak, el fallido decomiso de misiles Scud en el Índico occidental, el incremento de la participación española en conflictos internacionales y, probablemente, aquello de las playas «esplendorosas». Pero también la renovación de los servicios de inteligencia, la supresión de la mili obligatoria, la modernización de medios y la reorganización de las estructuras castrenses. ¿Cómo influye en la ciudad este último proceso? La reforma En la mañana del 6 de septiembre del 2002, el Consejo de Ministros aprobó de una tacada cuatro reales decretos que sentaron la bases para unificar la representación institucional de los tres ejércitos, modernizar la Administración militar y, sobre todo, reestructurar las Fuerzas Armadas. «Nos adaptamos así a la organización de los países más avanzados», declaró entonces el ministro, en aparente alusión a Estados Unidos. El paquete normativo debería haber quedado desarrollado al 100% antes de julio del año pasado, aunque todavía hoy restan por publicar ciertas disposiciones para su completa entrada en vigor. Entre esos documentos pendientes de sanción se encuentran unas órdenes del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada que afectan a Ferrol, entre otras localidades costeras españolas. El criterio En aras a conseguir una mejor respuesta de las Fuerzas Armadas a las necesidades operativas contemporáneas, el Gobierno acordó sustituir la estructura territorial de éstas, que databa de los años ochenta, por otra de tipo funcional. El cambio, que se inscribe dentro del proceso de profesionalización de la milicia, se justificó como un elemento que facilitaba la flexibilidad y optimizaba recursos. Repercusión en la estructura de poder Esa apuesta por la funcionalidad implica la desaparición de la Zona Marítima del Cantábrico, con cuartel general en los jardines de Herrera. Su germen se remonta a la institución de los departamentos marítimos, en diciembre de 1726, cuando reinaba Felipe V. Desde que Juan Francisco Serón se marchó a Cartagena el mes pasado, oficialmente, la Zona ya carece de altos mandos. Su eliminación definitiva es simplemente cuestión de semanas. Una vez que se lleve a efecto, en el concello habrá dos oficiales generales: un vicealmirante, para mandar el Arsenal y la jefatura de de Apoyo Logístico de Ferrol, órgano aún no creado, y un contralmirante, para responsabilizarse del Mando de Acción Marítima de Ferrol, ya operativo desde enero. Para este cargo, a quien se le confían las embarcaciones menores de la Marina desde el Miño hasta el Bidasoa, ha sido designado Tomás Bolibar Piñeiro. Por tanto, en relación a principios del 2003, la ciudad pierde un almirante, o sea, peso decisorio en la estructura de poder militar. Consecuencia en la masa asalariada Pese a la supresión de la Zona, Marítima del Cantábrico las plantillas de la Armada en Ferrol se mantendrán, incluso podrían ser ligeramente ampliadas, en virtud de una reciente decisión adoptada por el almirante de Personal, Rafel Lapique. Además, el Ministerio de Defensa ha concentrado en Caranza y A Graña casi todas las aulas de especialidades navales, antes distribuidas por toda España. Así, la Antonio de Escaño, antigua Esepa, se ha convertido en uno de los mayores centros educativos de Galicia.