Análisis | La futura ciudad
24 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?na vez resuelto el problema de la cantidad, del número de habitantes -que es importante porque de la población que reconozca el INE depende, por ejemplo, la cantidad de dinero que el Estado traspasa cada año al Concello-, llega el momento de plantearse la calidad de la población. Narón ya no es un barrio dormitorio como hace veinte años, pero todavía no se puede considerar una ciudad con todas sus consecuencias. En la actualidad, empiezan a mudarse a Narón parejas jóvenes con hijos pequeños, que buscan empleo en los polígonos industriales o en el sector servicios que florece en torno a ellos. Por que eso es lo que busca la familia que viene a vivir a Narón: un piso a buen precio y empleo. Pero hay que dar otro paso. Es preciso conseguir que la persona que se empadrona en Narón no sólo se quede aquí cuando trabaja, hay que conseguir que de verdad resida en el municipio. Para fijar la población, el Concello sabe que tiene que ofrecer no sólo empleo y vivienda, sino, además, comercio, ocio, vida urbana. Odeón ha significado un paso de gigante en ese camino, pero en el gobierno local saben que aún pueden hacer muchas más cosas para que Narón sea de verdad una ciudad.