Análisis | Potencial del proyecto
20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«Lugar natural o construido en la costa o en las orillas de un río, defendido por los vientos y dispuesto para detenerse las embarcaciones y para realizar las operaciones de carga y descarga de mercancías, embarque y desembarco de pasajeros». Así define la Real Academia Española el concepto de puerto. Pero las dársenas, al menos las modernas, han dejado de ser simplemente eso. Junto a los muelles de nueva generación han comenzado a habilitarse las llamadas zonas de actividades logísticas (ZAL). Son lugares caracterizados por su intermodalidad (enlaces por mar, carretera y ferrocarril), de forma que permiten aprovechar un único almacén para la distribución en diversas variantes de transporte y así obtener economías de escala, o sea, reducir costes. Por tanto, sus servicios incrementan los índices de eficiencia en la gestión, ya que posibilitan el diseño de estrategias de comercialización tanto a corto como a medio y largo plazo. También favorecen las sinergias entre compañías. Incluso pueden llegar a convertirse en centros de negocios, como ha sucedido en Barcelona. Además, contribuyen a completar los ciclos productivos, pues principalmente albergan actividades de reparto, pero también de transformación. Caneliñas debe tener una ZAL, grande y bien dotada desde el punto de vista de las telecomunicaciones, un valor añadido, un gancho para captar tráficos e inversiones, fidelizar clientes y competir en condiciones ventajosas. Otro argumento: la memoria de obra del puerto exterior establece que se explanarán 89,3 hectáreas de terreno; de cara al futuro, hacen falta más.