Entrevistas |
15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Desde que se convirtió en la mayor promesa del planeta, Javier Gómez Noya sólo tiene un objetivo, la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas, aunque no quiere obsesionarse. Al año 2004 le pide «no sufrir lesiones para poder cumplir las metas». -Tras los éxitos del 2003, ¿le puede afectar la presión? -No creo. Lo que pasa es que me marqué objetivos más difíciles que el título mundial sub-23. Como tengo posibilidades, lo voy a intentar con todas mis fuerzas. Pero soy joven para ir a más Juegos y no me voy a agobiar si al final no lo consigo en estos. -Además, tras su título mundial, le someterán a mayor vigilancia en las pruebas en el extranjero. -Quizás sí. Aunque en las competiciones internacionales, sobre todo, marcan a triatletas más conocidos en pruebas élite, en las que yo todavía no conseguí tantas cosas. Así que no me tendrán miedo. Ese marcaje lo sufre Iván Raña, al que atan mucho en todas las carreras, como se vio en el Mundial de Nueva Zelanda. -¿Qué supondría para usted conseguir la Carabela de Plata por segunda vez consecutiva? -Para mí, que me reconocieran en mi ciudad, sería un motivo más de orgullo. Pero resulta difícil repetir porque los otros dos finalistas también tienen títulos importantes en el 2003.