El tribunal asegura que no cumplió una orden de su comandante El militar profesional recurre al Supremo al entender que fue castigado sin pruebas concluyentes
30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l cabo 1º del Ejército Fernando Alonso Serantes, ferrolano de 42 años, con 18 de antigüedad como militar, ha sido dado de baja como profesional al no renovársele el contrato y condenado a cuatro meses de prisión por el Tribunal Militar Cuarto, de A Coruña. El fundamento del castigo es un supuesto incidente con su comandante que él niega. Según la sentencia, el 26 de agosto del 2002, cuando el cabo se encontraba en su casa de Ferrol, de baja temporal para el servicio expedida por el hospital militar local, recibió una llamada telefónica del comandante José Guerra Mázquez, entonces jefe accidental del batallón del cuartel general del Mando Regional del Noroeste, al que el cabo pertenecía como Policía Militar. El comandante le ordenó que se presentase al día siguiente en el servicio sanitario del batallón. La sentencia añade que no cumplió la orden sino que remitió un nuevo parte de baja, por correo, que tuvo su entrada en el registro de la unidad con fecha de 30 de agosto. Siete días después, el teniente coronel jefe del batallón remitió al cabo sendos telegramas, con la misma orden. El primero fue devuelto por encontrarse la casa en obras, mientras que el segundo fue cumplimentado por el acusado. Para el tribunal se trata de un caso claro de delito de desobediencia. Se aporta como prueba de cargo el testimonio de un capitán que, dice el fallo, se encontraba en el despacho del comandante Guerra cuando éste hizo la llamada telefónica al cabo ferrolano. La letrada del militar, que ha apelado al Supremo, considera que las contradicciones entre la versión del comandante y la del capitán son causa suficiente de absolución.