Crónica | La ganadora de Odeón se gastó los 6.000 euros La joven vencedora del concurso se compró un ordenador, un televisor, un reloj y muchas cosas más hasta agotar el premio; a las nueve de la noche había terminado
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.¿No es el sueño de cualquiera? Tener un millón de pesetas, o sea, seis mil euros, acercarse al centro comercial y comprar y comprar durante todo el día. Pues Noelya ya lo ha cumplido. ¿Qué Noelya? Noelya la de Os Foxos, en Narahío (San Sadurniño), la hija de Nicasio Veiga y de Pilar Rodríguez, el matrimonio que tiene un conocido almacén de flores en la carretera de Catabois. La alumna de bachillerato del instituto de Neda que escribe su nombre con una i griega. Que sí, Noelya Veiga Rodríguez, la ganadora del premio de 6.000 euros que sorteaba el centro comercial Odeón para celebrar su primer aniversario. Noelya cumplió el sueño de gastar seis mil euros como si nada, porque fue ayer a cobrarse su premio a Odeón. Tuvo que gastárselo todo en un solo día. La otra condición era que comprase al menos alguna cosa en cada uno de los 74 locales del centro comercial: tiendas, cines, bares, restaurantes... Pues bien, Noelya, ayudada por la energía de sus 19 años, cumplió el objetivo en sólo once horas. Le sobraron cinco. Electrodomésticos ¿Qué compró? De todo, claro. Donde más dinero se dejó fue en la tienda de electrodomésticos Miró. Fueron 2.600 euros, a cambio de un ordenador, una minicadena, un televisor, un DVD y un deshumidificador. En la joyería José Luis eligió un reloj, una pulsera y unos pendientes (417 euros). Fueron, con los 3 videojuegos de Centro Mail (176 euros), las mayores inversiones. Pero el premio dio para mucho más. Noelya se abasteció de ropa, bolsos, pijamas, toallas, gafas, calcetines, calzado y bisutería para una buena temporada. Hasta fue a la tintotería, donde dejó una prenda a limpiar. Y almorzó en Gasthof con su familia. La familia, por cierto, no abandonó a Noelya. La madre, Pilar, no se apartó de su lado. El padre, Nicasio, acudió a acompañarlas cuando el trabajo se lo permitió. Y la familia tampoco estuvo sola. Durante toda la inolvidable jornada, les siguieron la gerente del centro comercial, Cristina Imaz, otra empleada y dos guardias de seguridad. Éstos, además, le llevaban los artículos más pequeños, que cada poco tiempo se iban almacenando en las oficinas de Odeón. Lo más voluminoso, se lo enviarán a casa. Ahora, todos pensarán que Noelya es una consumista. Pues no. Organizada sí es, porque llevaba su carpeta para ir anotando los gastos. Pero consumista, no demasiado. Ella misma lo explicaba, en un descanso entre tienda y tienda: «Me gusta ir de compras, pero también voy a bailes de salón, juego a balonmano y me encantan los animales: tengo dos caballos». El final A las 21.00 horas terminó esta historia. Este era el balance de Noelya: «Ha resultado muy guay. Pensé que iba a ser más ajetreado y con más nervios, pero no. Me dio tiempo a pensar y a escoger con calma». Tampoco estaba agotada. «Estoy algo cansada, pero no mucho. Eso sí, esta noche dormiré bien», decía durante las últimas compras. Su madre se confesaba más fatigada. Pues ya lo saben. Gastar seis mil euros en un sólo día no cansa.