El Plan Especial para el barrio de A Magdalena, el documento que dirigirá todos los movimientos urbanísticos en el centro histórico y que aún no se encuentra aprobado de forma definitiva, volverá al principio del proceso. El Concello ha tomado la determinación de revisar por completo un texto elaborado durante el pasado mandato para presentar antes de siete meses uno nuevo y llevarlo a aprobación. Será «un traje nuevo, porque el que se nos quiso imponer con anterioridad era demasiado ceñido», como explicó de forma gráfica el edil de Urbanismo, Francisco Pita-Romero. Esa revisión del plan conllevará una paralización de una mayoría de obras en el centro histórico -como ya ocurre ahora-, las de todas aquellas intervenciones que supongan un cambio volumétrico en las viviendas o reparcelaciones. Ayer la comisión del área dio el visto bueno a esa prórroga, previa a la futura revisión del documento. «Es una consecuencia natural de la propia revisión del plan», añadía el edil independiente. El período de paralización queda estipulado, entonces, hasta el 25 de noviembre del 2004. Sin embargo, el gobierno local confía en levantar el embargo con antelación, en mayo. Más alegaciones Hasta entonces, el Concello abrirá un nuevo plazo para la presentación de alegaciones, como ya ocurrió a principios de año. Ciudadanos y entidades podrán presentar las sugerencias que consideren oportunas para un proyecto que lleva años de espera y que planeará y especificará todos los materiales y posibilidades de los edificios del barrio histórico. Según detalló Pita-Romero, el anterior gobierno no preveía aceptar alegación alguna. La coalición PP-IF sí recogerá varias ellas para abrir las posibilidades de construcción. Y una de las principales será la de anexionar parcelas, imposible hoy, manteniendo la división en fachadas en el exterior, una circunstancia que, dijo, sí contempla Patrimonio. Los comerciantes Inquietos con el plan de recuperación del barrio de A Magdalena, los comerciantes del Centro Comercial Aberto mantuvieron una reunión con el propio concejal para transmitirle su crítica ante la «reducción de fondos» para la reurbanización. Pita-Romero les explicó que los 6 millones consignados por la Xunta para el 2003 estaban sin gastar, por lo que urgía darles un destino antes de que venciera el plazo y se perdieran. El independiente añadió que uno de los objetivos de la concejalía con esa modificación fue, precisamente, no perjudicar a los comerciantes.