CONTRAPUNTO | O |
26 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.ES PROBABLE que si el alcalde Quintanilla levantase la cabeza encontraría un Ayuntamiento de Ferrol como el que presidió en 1977, tras la restauración democrática, cuyos recursos no daban ni para pagar la nómina. La década siguiente, aquellos munícipes especialistas en gastar lo mínimo la dedicaron al saneamiento, echando un manto de olvido sobre casos de corrupción en los predecesores. De aquello hay todavía testigos en los bancos del pleno. Es problable que aquella medicina no sea la adecuada para los tiempos actuales, con un cuarto de siglo de andadura constitucional. Pero corremos el peligro de que la deuda se convierta en la materia de confrontación política del actual mandato. Quienes gobiernan no desdeñarán esta arma cuando la oposición ataque. Y quienes perdieron el poder lo tienen fácil porque ellos también guardan trapos sucios del PP que los precedió. Con este patio de vecinos la gran perjudicada será la ciudad, que ya tiene bastante con disponer de la mitad del presupuesto de otras urbes iguales.