EL CONTEXTO | Eliminación de la barrera por completo

M. Cheda FERROL

FERROL

Analizadas en su conjunto, las demoliciones ya aprobadas pero pendientes de ejecutar y las intervenciones que el Concello negocia con el Ministerio de Defensa, más los derribos realizados años atrás, supondrán la desaparición casi por completo de la tapia militar. En 1993 se tiraron dos trozos de muro: uno en el barrio de Esteiro y otro junto a la zona portuaria, en el antiguo cuartel de instrucción. Ambos fueron sustituidos por sendas verjas diáfanas. En el 2002 comenzó la eliminación del tramo entre el edificio de Herrerías y la puerta principal de Izar, que concluirá pronto. Mañana se aprobará la intervención en el trecho desde la puerta del Parque a la garita de Fonte da Fama, en Ferrol Vello. El Ayuntamiento buscará nuevos acuerdos con la Armada para actuaciones similares entre la zona del Jofre y la garita. El paño que tapa el dique de la Campana (rotonda de la Constitución) presenta problemas técnicos para su reforma. Otro pedazo próximo al Tercio Norte (Dolores), perteneciente ya al área de astillero, quedará en pie. Con el beneplácito de la Armada, la comisión municipal de Urbanismo aprobará mañana un proyecto para reformar un nuevo tramo de la tapia militar: el comprendido entre la puerta del Parque y la garita de Fonte da Fama, aproximadamente 115 metros lineales distribuidos en forma de ele. Esta iniciativa supone el primer paso hacia la recuperación del cierre que el Arsenal tenía hace tres siglos, cuando se construyó. El concejal del ramo, el independiente Francisco Pita-Romero, eludió ayer precisar en qué consistirá exactamente la intervención. Sin embargo, los trabajos que se llevarán a cabo sí pueden esbozarse a partir de la documentación editada sobre el recinto castrense y de unas declaraciones que el vicealmirante Ángel Manuel Tello Valero realizó a La Voz el pasado 8 de noviembre. Todo lo agregado al muro con posterioridad al XVIII será eliminado (prolongaciones, recebos, pinturas...). En cambio, se mantendrán tanto la mampostería como los sillares originales. De modo que el conjunto arquitectónico resultante, midiéndolo desde la zona civil, se elevará unos tres metros y medio sobre el nivel del suelo, frente a los seis actuales. Grosso modo, tendrá la altura de dos cuerpos humanos puestos el uno encima del otro. Además, se recuperará el foso defensivo (diez metros de anchura por cinco de profundidad, más o menos), hoy rellenado con tierra. Para conseguir el aspecto de jardín «transparente» que el Ayuntamiento y la Marina anhelan, los árboles de gran porte ahora plantados allí deberán ser trasladados y sustituidos por elementos más bajos. Liquidez disponible Pita-Romero también rechazó avanzar cuánto costará la actuación, en qué momento va a comenzar y cuándo finalizará. Esta misma semana, con los votos favorables de PP e IF, el pleno concedió su visto bueno a una modificación del convenio urbanístico Xunta-Concello firmado en julio del 2002. Tras ese cambio, la administración local dispone de liquidez con la que contratar obras para la recuperación de A Magdalena y Ferrol Vello, como es el caso. El gobierno ferrolano, según manifestaciones recientes de sus cabezas visibles, pretende ir alcanzando acuerdos con la Armada similares al ya cerrado para este trecho. Si lo consigue, entre el área del Jofre y el puerto quedarán en pie solamente los paños de cierto valor histórico o aquellos que, con su derribo, no aporten nada positivo a la estética del entorno. Defensa, ni sí ni no También ayer trascendió el contenido de una comunicación relacionada con este asunto que el Ejecutivo español envió el día 18 al parlamentario nacionalista Francisco Rodríguez. En respuesta a una pregunta sobre el futuro de la pared militar que impide ver el mar desde el paseo de Irmandiños, afirma: «Podría contemplarse la adecuación de la muralla de hormigón (...) a las necesidades que de forma consensuada convengan al Ministerio de Defensa y al Ayuntamiento». Para el diputado del BNG, esto significa que el gabinete de Trillo-Figueroa «non vai tirar» el muro. «Nosotros no alcanzamos la misma interpretación que, torticera y partidariamente, hace un político más preocupado de transmitir mensajes negativos a la ciudadanía que de trasladar la verdad de las cosas», espetó Pita-Romero en alusión a Rodríguez.