MONTE VENTOSO | O |
21 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.DECÍA HACE unos días Xoán Gato que parece increíble que una obra de envergadura como la autopista, en la que se han invertido miles de millones (de pesetas), tenga todavía algunos «flecos» pendientes de resolver, que se podrían solucionar fácilmente con cifras mucho más humildes. Se refería, claro, a las líneas de alta tensión que se han elevado en Frexeiro para dejar paso a la AP-9, al aumento del riesgo de inundaciones en el río que lleva el nombre del barrio, a la pérdida de conexiones en A Solaina y a otras desfeitas de ese tipo. De ellas le hablaron los vecinos, largo y tendido, al secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco, en el acto de colocación de la primera piedra del enlace con Río do Pozo, una vía que ayudará -y mucho- a las industrias del polígono. Pero a lo que íbamos. Blanco prometió acabar con los despropósitos. Pero hete ahí que los vecinos no están satisfechos. Ayer se volvieron a manifestar. La promesa incumplida es la madre de la incredulidad. Esperemos que en este caso sea diferente.