A continuación, se reproducen las palabras de la ministra sobre la planta, reordenadas y agrupadas en cuatro bloques temáticos. El proyecto. «Es esencial para la ría y ha cumplido todos los requisitos. Lleva consigo que se colmate una parte de la ría, que me parece que son 3.500 metros cuadrados [sic], una parte pequeña. En el análisis del impacto ambiental se ha tenido en cuenta la localización y que la afección no era significativa». La demanda ciudadana. «En el momento de empezar las obras, comenzó una cierta resistencia para que esa estación de impulsión no se realice donde se va llevar a cabo. Como en otras ocasiones, nos encontramos ante un debate político frente a una cuestión técnica. He hablado con los políticos ferrolanos de todo signo, y seguiré hablando. Lo que pasa es que tenemos que tomar una decisión rápida. A lo mejor se puede hacer algún ligero cambio, pero no un cambio completo». Su respuesta al clamor. «Colocar [la planta] en otro sitio es hacer un proyecto diferente, tumbar un proyecto al que le ha dado el visto bueno la Unión Europea y empezar otra vez de nuevo. Lo tendremos mucho más complicado». La conclusión. «Me gustaría decir a los habitantes de Ferrol que este proyecto es absolutamente necesario y que el querer cambiarlo después del proceso de información pública nos puede llevar a perder los fondos europeos y a un retraso de dos años. Ferrol tiene que darse cuenta de lo que estamos hablando. El momento es delicado, el proyecto puede perderse y tenemos que ver, sinceramente, qué es lo que recibimos con este proyecto y qué es lo que se va a perder».