Análisis | El protocolo Los agentes municipales han de cumplir normas muy concretas a la hora de trabajar en un asunto vinculado con la violencia de género
11 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?os agentes de seguridad deben seguir un protocolo oficial muy estricto a la hora de atender a las víctimas de malos tratos, una guía de conducta orientada a no aumentar el trauma de una persona que acaba de ser agredida psíquica o físicamente o, incluso, violada. No demorar la atención que la mujer solicita es el principal objetivo. La rapidez en la intervención policial es el mejor punto de partida para que ésta concluya con éxito. El citado protocolo aconseja también extremar la prudencia para evitar comentarios que puedan influir en la decisión que haya tomado la persona, tanto si va a denunciar a su agresor como si no va a hacerlo. Para las entrevistas que se tengan que realizar con la denunciante, reza el texto, ha de seleccionarse un local aislado para que se sienta cómoda a la hora de informar de los hechos. Las interrupciones personales, telefónicas o por ruidos son totalmente desaconsejables. El policía ha de mantener en todo momento una actitud sosegada y serena, aunque reciba respuestas inadecuadas. No debe dar opiniones personales sobre el caso ni polemizar. Tampoco debe dar interpretaciones anticipadas de los hechos que se le están narrando. Se debe escuchar con atención e interés todo lo ocurrido y mostrar comprensión. Al mismo tiempo, sin embargo, han de evitarse actitudes sobreprotectoras y, sobre todo, morbosas: aquellas que intentan sacar a relucir detalles del suceso que la víctima no desea tratar. ?an sido más de cuatrocientas las consultas atendidas en lo que va de año en el Centro de Información da Muller (CIM) de Ferrol en relación con los malos tratos físicos o psicológicos, tal y como explicó la edil responsable de la Concejalía, Rosa Novoa. La mayor parte de las mismas, según los datos ofrecidos por el Concello, fueron canalizadas al servicio jurídico, aunque casi un centenar tuvieron que ser recogidas por el área de apoyo psicológico para las víctimas de la violencia de género. Aunque la cifra global de usuarias no se corresponde exactamente con el número de trámites -ya que una misma persona puede ser atendida varias veces- los números cantan por sí solos e indican que el problema de los malos tratos continúa siendo una lacra que está aún lejos de ser desterrada del municipio. Muy al contrario, algo en lo que coinciden todos los expertos a nivel autonómico y nacional, las estadísticas oficiales son sólo la punta visible del iceberg, ya que la mayoría de las víctimas no denuncian ni hacen pública su situación. La entrada en vigor de los juicios rápidos ha supuesto, además, un aumento en el volumen de trabajo del Centro de Información á Muller, ya que el acompañamiento hasta la sala de vistas de la usuaria es una de sus fuciones. Por este motivo, el Ayuntamiento decidió hace un mes ampliar el servicio jurídico, que ahora cuenta con dos abogadas. La edil Rosa Novoa asegura que esta medida se mantendrá, casi con total seguridad, durante el próximo ejercicio. El perfil Aunque resulta difícil establecer el perfil de la agredida, las consultas realizadas al CIM permiten afirmar que el grueso procede de mujeres con hijos, de hábitat urbano, con estudios primarios y paradas, por lo que dependen económicamente de sus parejas. La mayoría de las usuarias se personan en las dependencias municipales para formular su problema. También se hace por carta o teléfono.