«A min párteseme o corazón»

FERROL

En directo | Concentración a pie de ría Las veteranas de la cofradía lamentan un conflicto que les llega en la recta final de su vida laboral; sin embargo, muestran determinación y aseguran que no cederán en el pulso

28 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Llevan botas de plástico de las de faenar en la marea, pero esta vez sólo les sirven para que la lluvia no les cale los pies. Bajo los paraguas, miran de soslayo a los policías que vigilan que no llegue la sangre a la ría. «Para controlar ós furtivos din que non hai personal e temos que vir nós. Pero para esto si que teñen personal». Se lamenta una de las mariscadoras: cuarenta años escarbando ahí en la orilla y ahora, en el umbral del retiro, le cierran las puertas del mar. Mirada amarga, conclusión dura: «A min párteseme o corazón con esto». Claro que la burocracia administrativa no entiende de asuntos cardíacos y establece, desde hace cierto tiempo, la obligación de darse de alta en la Seguridad Social para mariscar. En la Xunta dicen que el precepto ha sido aceptado por la mayoría de los trabajadores del mar, salvo en «pequeños focos» donde se resisten. Se ve que Mugardos es uno de esos incómodos puntos de insurrección. Calculan en la cofradía un ingreso medio de 2.000 euros por mariscadora y año. La cotización les saldría, dicen, en 1.200: más de la mitad. Y a cambio, nada, pues se habrían subido al tren demasiado tarde como para bajarse a tiempo de la pensión. Un diagnóstico: «Ó final, non traballaría para min, traballaría para eles». Otro, más pesimista: «O que pasa é que estorbamos». Total, que por ese aro no van a pasar, dicen. Y mientras las veteranas se manifiestan, las jóvenes apañan marisco con papeles en regla. Es el otro sector, el de las que han aceptado adaptarse a la normativa. La división interna no ayuda mucho, pero ésa es otra historia. Hoy sigue el pulso: las veteranas gritan su indignación con las botas puestas.