CONFIDENCIAS | O |
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A VECES algunos pueblos deciden dar una oportunidad al que simplemente promete y confiando en su discurso le abren las puertas para que demuestre lo que realmente es. Esto, hace muy poco, ocurrió en Ferrol con el Bloque y por fin, superadas las palabras, nos demostraron hasta donde podían llegar y de lo que eran capaces de hacer. Aupados a la cima del Consistorio sobre las débiles espaldas de un PSOE en permanentes guerras fraticidas, saltaron de la pancarta al sillón, del discurso fácil, que se desliza cómodamente entre oportunismos demagógicos, a los incómodos límites del conocimiento de la legislación vigente que imponen las moquetas del poder y con suma ingenuidad o, tal vez, con soberbia, debieron creer que la púrpura, aparte de otros beneficios, tenía la capacidad de infundirles el don de la ciencia. Y así, de esa manera, recibieron el timón de la ciudad. A la vista está cómo quedó la nave. Claro que, entre los problemas internos de la coalición y el afán de «hacer país a su medida», ¿Cómo el BNG iba a perder el tiempo estando pendiente de unos ridículos plazos? Al BNG sólo le interesa «o pobo». ¿Todo polo pobo? Pues bien, por su inexcusable falta de respeto a la opinión pública al no dar publicidad a tan importante proyecto, por su incapacidad a la hora de reaccionar dentro de los tiempos y plazos establecidos por ley, por la intolerable arrogancia de no asumir su error, los integrantes de ese pueblo al que el Bloque dice dedicar su atención y esfuerzo, vamos a tener que padecer un nuevo relleno en nuestra ría, sufrir las consecuencias de la estación de bombeo de A Cabana y no obtener, ni siquiera, el reconocimiento de su mal hacer ni la satisfacción moral de sus disculpas. Antes de asumir responsabilidades, por favor, prepárense para ellas.