TRIBUNA | O |
16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.FRENTE AL pesimismo de las últimas décadas, fundamentado en el desprecio con el que las administraciones castigaron a Ferrol, condenándolo a ocupar el último lugar entre las urbes gallegas, una tenue claridad intenta rasgar el velo de su noche. Pero este amanecer en el alma dolorida de la ciudad, abandonada a su precaria suerte, tiene que salvar un obstáculo para que las grandes ilusiones que nos avanzan no terminen en «simples milongas filosóficas». El pacto PP-IF sólo se llevaría a efecto, según promesa electoral de Juan Fernández, si se firmara un acuerdo con Fraga en el que se comprometería a importantes actuaciones, intentando paliar la deuda história de la Xunta con Ferrol. Fernández es ahora teniente de alcalde, edil de Urbanismo, portavoz de ilusionantes ideas, Juan Juncal ostenta el bastón de mano y apoya a su polémico socio. Algunos creen que IF no debió aceptar los cargos hasta que el acuerdo estuviera firmado, otros, que es pedir demasiado, y los escépticos, sonríen. Mientras no se resuelva, el gobierno de Ferrol vuelve a estar en la cuerda floja... ¿o no?