Hace más de doce meses que no hay actividad en la futura perrera de Mougá, un emplazamiento que no convence a los nuevos responsables municipales y que es, además, propiedad de la Mancomunidade. En el tiempo que se lleva aguardando ya se han producido destrozos en ventanales. Y por el momento tendrá que seguir esperando con el aspecto de la imagen. La perrera municipal, que está prácticamente ultimada en Mougá, tendrá que esperar aún mucho tiempo para su puesta en funcionamiento. El gobierno local no se atreve a dar una fecha aproximada para que comience a prestar servicio, máxime después de comprobar que la instalación aún no tiene una red de agua o luz propia. Sin esas preceptivas instalaciones la Consellería de Sanidade nunca daría la autorización correspondiente. El segundo de los casos es menor teniendo en cuenta que se podría realizar una acometida desde un transformador próximo (aunque éste se encuentra deteriorado). Pero el asunto del agua resulta más complejo por cuanto no hay traída hasta Mougá, según explicaba el edil de Sanidad, Vicente Lorenzo Luque (PP). La solución pasaría por un pozo que abasteciera a esa infraestructura, pero entonces se presenta una segunda complicación: el vertedero clausurado. «Nos podemos encontrar con que el líquido resultante bajo la superficie esté contaminado», indica Lorenzo Luque. El proyecto es una herencia del gobierno BNG-PSOE, que trataron de sacar adelante el pliego para adjudicar el concurso a comienzos de este año. Pero el ejecutivo de Bello se quedó en minoría -por la expulsión de cuatro ediles socialistas- y la gestión de la perrera tuvo que esperar a las municipales. Los nacionalistas sostienen que la obra -a falta de luz y agua- ya está acabada. La coalición actual discrepa y estima que tendrá que invertir unos 52.000 euros para liquidar los trabajos de la perrera. Sin sumar el coste de esos dos servicios. Recuerda el propio Lorenzo Luque que la constructora Hispánica -responsable de la obra- paralizó la tarea cuando la deuda con el Concello sobrepasó los 7.800 euros. Paralelamente, hubo que redactar un nuevo proyecto de obra porque el aprobado en el 2001 no contemplaba ni luz ni agua y Sanidade, una vez inspeccionado, no dio el visto bueno. Ayer el BNG urgió al gobierno local a que regularice el sistema de lacería de perros y a que ponga en marcha un servicio por el que ahora se paga a una clínica veterinaria privada. Para ello, entregó al edil de Sanidad el pliego de concurso ya redactado en enero.