De presupuestos y deberes

FERROL

LA GÁRGOLA | O |

03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SUPUESTO o suposición. Es una de las acepciones que ofrece el Diccionario de la Real Academia de la palabra presupuestos. Las cuentas, en este caso las estatales, son eso. La planificación de cuánto se va a gastar y en qué. El Ejecutivo de José María Aznar ha puesto sobre el papel toda una serie de inversiones en Ferrolterra, que, si todo marchase a la perfección, tendrían que concretarse durante el próximo año. Todo maravilloso hasta que llegamos al terreno político. Y es que en esta comarca estamos, desgraciadamente, ya acostumbrados a sufrir las consecuencias de que algunos ejerciten tanto la llamada memoria del pez. Me explico. A nadie se le escapa la deliberada tendencia al olvido de determinados representantes que los ciudadanos han elegido con sus votos para hacer labores de gobierno. El proceso vital de algunas partidas presupuestarias es, tristemente, quedarse en su propia definición. En una suposición. Los millones que no se han gastado en el 2003 para la ejecución de las obras de la red de depuración de la ría son un ejemplo. Los euros que no se invirtieron en la nueva lonja de Ferrol, otro. La clase política va sobrada de argumentos para excusarse en estos casos. Pero se trata sólo de eso, de excusas. Y sólo sirven para tirar a la basura. Y los integrantes de las diferentes corporaciones municipales tampoco deben eludir sus responsabilidades en esta cuestión. Es su deber, su obligación, velar por el cumplimiento de todos los anuncios que ha hecho Cristóbal Montoro. Tan necesario o más como las valoraciones iniciales de las cuentas es la severa vigilancia de su estricto cumplimiento durante el desarrollo del año. Ahora se puede exigir. Después sólo podremos lamentarnos.