07 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
?ues de magia, sí. De magia es de lo que llenan los mómaros la villa. Porque mucho de mágico hay en esos gigantes que, rodeados de cabezudos, danzan por las calles que caminaron los viejos Andrade. Y si no, que se lo pregunten -lo de la magia, claro- a los niños, que aunque en algún caso prefieran verlos a cierta distancia, cosas de la edad, tienen en estos formidables seres de tela, madera y cartón piedra una invitación al mejor de los viajes: a soñar.