«Con el mar hay que ser prudente, porque nadie puede cambiarlo»

FERROL

GEMMA SANZ

Entrevista | Paula Filgueira Tiene 25 años, fue nadadora de competición, y ahora pasa el verano -ocho horas diarias- vigilando las playas, como socorrista y voluntaria de Protección Civil

09 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

? Paula, que pasó años y años entrenándose en la piscina, le gusta el mar. Pero precisamente porque le gusta, porque lo conoce como si fuese algo suyo, dice que no hay que fiarse, que las olas no son para bromear. Desde hace un par de años, como voluntaria de Protección Civil, colabora, como socorrista, en la vigilancia de las playas. El día entero, sin otra retribución que esas simbólicas dietas a las que nadie llamaría precisamente salario... -¿Y eso compensa? -Bueno, no compensa en el aspecto económico, por supuesto. Pero es que ningún socorrista está en la playa por dinero. Es otra cosa... -¿Qué cosa? -Que te gusta lo que haces. Y quieres estar allí. Aunque a veces sientas que nuestra labor no se comprende. -¿Por qué? -Porque la gente cree que si no estamos en el agua no estamos haciendo nada. Y es precisamente lo contrario: cuando tenemos que ir al auga para sacar a alguien es porque ha fallado lo más importante de todo, que es la prevención. -¿Ha tenido que hacerle frente a muchas situaciones de riesgo? -La verdad es que no, y creo, volviendo a lo que antes te decía, que eso es porque estamos desempeñando bien nuestro cometido, porque la prevención funciona. En las playas de Ferrol hay muy pocos accidentes graves, y para un socorrista esa es la mayor satisfacción. -¿Cómo reacciona la gente cuando le dicen que no salga de la arena? -Depende. Hay de todo. Pero en general, bien. Los niños y los chavales jóvenes son quienes más te escuchan. Con las personas mayores, aunque hay de todo, generalmente tienes que insistir más. ¿Y sabes quién nunca te hace caso...? -No. -El típico bañista, normalmente de la zona, que te dice que él la playa la conoce como nadie... Esos son los que más cuesta convencer de que el riesgo está ahí. No se dan cuenta de que las corrientes que dicen conocer no son algo estático, que cambian una y otra vez de dirección... -Los surfistas, ¿qué tal? -¡Esos sí que sabe bien lo que es el mar...! Cuando se meten a buscar olas son perfectamente conscientes de lo que hacen. -Y a los que no sabemos nadar, ¿qué nos dice? -¡Hombre -ríe Paula-, que si vais a la playa, y lo que queréis es meteros en el agua, no os pongáis por donde cubre...! -Sabio consejo, sí señor. -Pero a nadar se aprende pronto, ¿eh? -vuelve a reír Paula-. ¡A flotar, en menos de un mes, hombre...! -¿Al mar hay que tenerle miedo siempre? -Pues mira, con el mar lo que hay que ser siempre es prudente, pero muy prudente ¿eh?, porque es que nadie puede cambiarlo.