Las arcas municipales podrían recibir más de 21 millones de euros en caso de que se pudieran ingresar todas las facturas pendientes desde 1990. Esa teoría no es tan sencilla en la práctica. El Concello no puede ingresar toda esa cantidad porque han quedado prescritos los derechos si para una factura de mediados de los noventa no se inició el trámite de cobro. Según constata el informe de ejecución del presupuesto a junio de 2003, el Ayuntamiento de Ferrol obtuvo el año pasado unos 397.151 euros de esos 21 millones que están pendientes desde comienzos de la década pasada. Es menos de un 2%, cuando la media estaba cada año en cerca del 27%, una situación que se encargó ya de denuciar el edil de Hacienda en el último pleno ordinario. En ese capítulo de lo no ingresado se inscribirían, por ejemplo, las multas de tráfico de las que nunca se supo más. En el 2001 se cobró un 33% de los ingresos de cerrados de ejercicios anteriores, un 14% en el 2000, un 38% en 1999, un 24% en 1998... El Concello, según han informado reiteradamente los servicios financieros económicos del Concello, es responsable de que vigilar que no prescriban las cuentas, los derechos de cobro. Es decir, en el caso de las multas, de cuidar para que no se deje de ingresar algo más de un millón de euros. El gobierno prosigue, mientras, elaborando un presupuesto de transición que limite al máximo los gastos -ya se están empezando a aplicar en algunas concejalías- y garantice los ingresos previstos. Esa situación no se produjo con el presupuesto del año anterior. El balance de fin de ejercicio (a 31 de diciembre del 2002) concluyó que el Concello había ingresado menos de 20 millones, la mitad de lo previsto. Esas mismas cuentas están prorrogadas para el presente ejercicio del 2003.