DIQUE DE ABRIGO | O |
14 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CIEN MIL personas no se juntan para cualquier cosa. Tienes que ofrecer algo muy bueno para que a tu fiesta venga esa enorme cifra de visitantes, para que se hable de ella en toda España e incluso fuera de ella. Pero Ortigueira acaba de lograrlo con su Festival Celta. A ver quién supera ese récord en toda Galicia. Ha sido el broche de oro a los 25 años del encuentro musical que empezó como casi todo lo que dura: con ganas pero sin medios. Durante estos cinco lustros, la organización atravesó por épocas mejores y peores, pero es en los últimos tiempos cuando se sube a otro nivel, cuando la fiesta se transforma en gran evento, cuando pasamos de los miles a la decenas de miles de visitantes. Sin duda, pese a quien pese, la labor en este sentido del alcalde de la villa, Antonio Campo, y del actual director del festival, Francisco Rivera, es admirable. Pero ojalá que los demás concellos de la comarca no lo vean como algo normal, como una gran fiesta que ya está asentada, sin más, como si se hubiese puesto por arte de magia en lo más alto del interés nacional. Es impresionante que un municipio de menos de diez mil habitantes logre ser la capital del mundo celta. Se ha trabajado mucho, y se ha trabajado bien. Por eso, cuando desde otros municipios piensan en relanzar sus fiestas o en captar turistas, es muy bueno volver la mirada hacia Santa Marta. No tienen carreteras, pilla más a desmano que nadie, les faltaban infraestructuras, patrocinadores, apoyos... Eran una fiesta más y ahora son los grandes. El camino ha sido duro, pero han demostrado que se puede, que normalmente las excusas son sólo eso, y que podemos mejorar... si sabemos cómo hacerlo. Ánimo.