El peaje de la vergüenza

XAVIER BLANCO PAREDES

FERROL

TRIBUNA | O |

08 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LLEVO VARIOS días ausentado de Ferrol, y algunos más en los que no estaré durante lo que queda de verano. Esto no me permite analizar la actualidad local con toda la información necesaria. Y no les voy hablar del fichaje de Beckham, del cual es imposible no enterarse ni en un Colegio Mayor sin televisor, de las barbaridades de Berlusconi, especialista en justificar guerras y bloqueos que solo perjudican a la población afectada, o del bochorno de la Asamblea de la Comunidad de Madrid, donde se demuestra una vez más la eficacia de los socialistas a la hora de escoger quién va en sus listas. Pero siempre que llegó a nuestra ciudad, en coche, me indigna una situación. El caso es que vengo por la bautizada como Autovía del Noroeste desde Lugo. Y de repente, uno se topa con un peaje a la altura de Cecebre, en el se separan quienes van para A Coruña y quienes se dirigen a otras direcciones, como reza el cartel, entre ellos los que nos dirigimos a Ferrol. Para llegar a la ciudad herculina se puede pagar en cuatro cabinas, sin colas. Para dirigirse a nuestra ciudad en una sola, y ahora ni eso, si no se tiene la banda magnética. Luego hay dos para todas las direcciones. No acaba ahí. Si uno llega un sábado a primera hora de la tarde esperará unos diez minutos para pagar por la masiva presencia de conductores que se dirigen a la playa de Miño (todas las direcciones). Con posterioridad, una vez ya pagado religiosamente el peaje, uno tendrá que mostrar su pericia al volante para desviarse entre los postes que cierran en un solo carril la dirección a nuestra comarca, lo cual casi me provoca un desperfecto en mi vehículo. Y solo por querer llegar a Ferrol.