Crónica | Los ecos del drama cubano María Permuy, descendiente de emigrantes de A Capela, pide ayuda para que el gobierno de Fidel deje marchar a su hijo Abit, que padece una grave dolencia nerviosa
22 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Se llama María, María Permuy Acosta. Lleva seis meses en España, y se ha quedado a vivir en Ferrol. Tiene los ojos tristes, dos niños de 11 y 3 años que dejaron la isla con ella, y una foto de carné en la que se ve al mayor de sus hijos, Abit. «¡Necesito que alguien me ayude, por favor...!», repite María ante la mirada preocupada de su amiga Araceli Arteaga -inmigrante también, ella de origen mexicano- que la acompaña un día sí y otro también intentando abrir alguna puerta en lo que a ellas ya les parece el peor de los muros, el de la incomprensión. «Abit está muy mal» «Mi hijo Abit está muy mal, muy enfermo -cuenta María-. Necesita estar conmigo. Tengo que tenerlo aquí, pero las autoridades de Cuba no le dejan salir, porque dicen que está en edad militar. Y eso que ellos saben bien que no está en condiciones de que se lo lleven a un cuartel, pero es igual, no le dejan que salga. ¡Y eso -se emociona María- que también tiene la nacionalidad española, igual que nosotros: mi hijo posee la doble nacionalidad!» Las cosas nunca le han sido fáciles. En Cuba, cuenta Araceli Arteaga, ya vivió situaciones de penuria absolutamente dramáticas. Pero no quiere perder la esperanza. Y apela a su condición de descendiente directa de gallegos: «Mi familia fue de aquí, de A Capela -recuerda María- ¿Que si aún tengo parientes aquí...? No lo sé. Si los tengo, todavía no los conozco». Carta a Fraga Araceli es quien la animó a escribirle al presidente de la Xunta. «Ya verás cómo Don Manuel no te abandona», le dijo. Y María le ha hecho caso: ya escribe. En la carta que va a enviarle a Fraga le pide «un minuto» de su tiempo, y que medie ante el gobierno de Fidel Castro. «Fraga conoce a Fidel, y espero que le haga caso -suspira María-. No sé qué más hacer, pero por favor pido que dejen salir a mi hijo, que le dejen venir con nosotros».